“Presidente Walker”, una aberración histórica

Rodolfo José Bendaña Castrillo*[email protected]

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“Presidente Walker”, una aberración histórica


Rodolfo José Bendaña Castrillo*
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Sabemos que el filibustero William Walker fue un extranjero que holló el sagrado suelo patrio, haciéndose acompañar de una tropa mercenaria con el propósito de conquistar este azotado país. Es también sabido, e históricamente documentado, que el filibustero William Walker fue financiado por intereses foráneos que además de suministrar los fondos para el avituallamiento y costos de la travesía por mar hasta nuestras costas centroamericanas, contó con el apoyo de políticos de la nación de origen de estos aventureros para reclutar, organizar, armar y embarcar a esta tropa demoníaca en el suelo extranjero que los vio nacer.

Los planes de estos extranjeros: William Walker, los de su lugar teniente Byron Cole y resto de esta maldita tropa, excedían a la conquista de nuestra Patria Nicaragua, pues pretendían sojuzgar a la Patria mayor: Centroamérica.

En la cruenta, desgarradora y sanguinaria lucha que los patriotas de toda Centroamérica: Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, desarrollaron valiente y heroicamente para detener y aniquilar a esa peste, que en su afán de conquista y sojuzgamiento incendió ciudades, dejó huérfanos, viudas, mujeres mancilladas, robó, asaltó haciendas y ciudades y agredió a la soberanía de cada uno de los ístmicos países hermanos.

De esta lucha en defensa de la vida, dignidad, decoro y la soberanía, se revelaron hombres y mujeres en toda su gigantesca estatura de patriotas, heroicos e inmortales. Tales como José Dolores Estrada y Andrés Castro, que preferían morir antes que ver a la tierra que da cobijo a sus antepasados, que da vida a sus hijos y da esperanza a sus futuras generaciones, pisoteada, ultrajada, sometida y expoliada por el extranjero mercenario, el que en esa ocasión fue llamado filibustero.

Entonces, ¿cómo es que hoy vemos, y desde hace aproximadamente tres años, que en los periódicos se nos presenta un cuadro presentando entre nuestros presidentes a este vil e inhumano conquistador, que implantó la esclavitud para vender a nuestros coterráneos en calidad de esclavos para surtir las plantaciones de algodón, y sostener a la economía esclavista en general del sur de su país de origen? Este demoníaco engendro, de materna lengua anglosajona, se impuso por las mercenarias y extranjeras armas, y nunca ocupó la digna silla presidencial de nuestro país por manifestación legal, expresa, libre y soberana de la voluntad del pueblo nicaragüense. Por el contrario, todo el tiempo se le combatió denodadamente, con incesante esfuerzo libertario y con los recursos que proveyó la decisión de libertad y soberanía encendida en los corazones de los patriotas, centroamericanos en general y nicaragüenses en particular. Cuando faltaron municiones, sobraron piedras; cuando faltó el número de tropas, se sobró el ingenio heroico. Finalmente esas tropas del infierno fueron derrotadas, expulsadas y aniquiladas, dando lugar al crecimiento de nuestra constelación de héroes y patriotas.

Sin embargo, hoy día se ensucia la memoria de esos padres de la Patria, próceres, héroes, estremeciendo de indignación a los que seguimos convencidos de que sí somos hijos de una Patria llamada Nicaragua, a la que queremos digna, libre y soberana. Hoy día se nos restrega en el alma la fetidez e indignidad del derrotado invasor esclavista, presentádnoslo como si hubiese sido uno de los presidentes que ocuparon tan elevado cargo por la digna voluntad popular, expresada en elecciones constitucionales. Se le presenta como si hubiese sido un héroe, un nicaragüense que hubiese preferido morir ante un pelotón de fusilamiento antes que renunciar a su nacionalidad.

Ante semejante ofensa e ignominia, cabe hacer las siguientes preguntas: ¿Quiénes están promoviendo hoy esta aberración histórica, ofensiva de nuestro decoro nacional? ¿Quiénes se han vendido a inconfesables propósitos, para denigrar el sitial de nuestros sagrados próceres y héroes? ¿Qué vergonzantes intenciones persiguen unos y otros?

¿No tiene el Ministerio de Gobernación algo que investigar al respecto? ¿No tienen las unidades de Contrainteligencia de nuestro Ejército de Nicaragua algo que descubrir y prevenir? ¿No tiene nuestro Ministerio de Educación algunas medidas que desarrollar para neutralizar el daño a nuestra conciencia de nacionales y en nuestras generaciones en formación? ¿No tiene la Presidencia de la República una voz que manifestar? ¿No tiene la Asamblea Nacional un rol que desempeñar en este caso? Los patriotas tenemos una sola respuesta.

* El autor es ingeniero civil

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