¿Cómo se gastó la “donación Taiwán”?

León Núñez

De los 58 millones de dólares que el Ministerio de Hacienda del gobierno anterior trasladó a Panamá, 54 millones regresaron al Banco Central a una cuenta que —identificada como “Donación Taiwán”— manejó la Presidencia de la República.

El pueblo nicaragüense tiene derecho a saber cómo se gastaron esos 54 millones de dólares. A los miembros de El Bejuco les gustaría saber lo que Alemán “cachó” para él y lo que “cachó” para los demás. Es de público conocimiento que de la “Donación Taiwán” se pagaron sueldos que “por debajera” devengaban los altos funcionarios públicos del gobierno de Alemán.

En la peña se imaginan que suman aproximadamente 15 millones de dólares los que Alemán entregó por “debajo de la mesa” a sus altos funcionarios. ¿Cómo se gastaron los restantes 39 millones de dólares? Los miembros de la peña tienen la “percepción” de que Alemán se “quedó” con algo, pero que la mayor parte de esos 39 millones los repartió con la “generosidad” propia de la persona que le gusta regalar lo que no le cuesta.

¿Quiénes fueron los beneficiados en esa repartición? Para nadie es un secreto que Alemán alegremente regalaba dinero, guaro y comida en los pueblos y comarcas que visitaba. Se sabe que en sus famosos recorridos no había persona que le pidiera y que no le diera. En El Bejuco se imaginan que Arnoldo, en todos los pueblos y comarcas que visitó pudo haber repartido 10 millones de dólares.

Surge de nuevo otra pregunta: ¿cómo se gastaron los otros 29 millones de dólares? A mis compañeros de peña “se les ha metido en la cabeza” que la mayoría de los diputados del PLC también recibían su “complemento salarial” por debajera. En El Bejuco se imaginan que Alemán durante su período presidencial distribuyó entre los diputados liberales una suma aproximada a los cinco millones de dólares.

¿Cómo se gastaron los restantes 24 millones de dólares? Los miembros de la peña tienen informes de que eran 300 personas las que, sin ser funcionarios públicos ni diputados, recibían mensualmente sumas que oscilaban entre 500 y 3,000 dólares. Este grupo de 300 personas estaba integrado por activistas y dirigentes liberales, y amigotes de don Arnoldo. Mis compañeros de peña estiman, aplicando la teoría del cálculo imaginativo, que en este “rubro” Alemán gastó 10 millones de dólares.

Y los restantes 14 millones, ¿qué se hicieron? En El Bejuco se supone que Alemán siempre tenía un fondo para pagar gastos imprevistos. Un ejemplo de gasto imprevisto: un político amigo de Alemán sufrió una operación a corazón abierto en Estados Unidos. En vista de que el seguro médico no le cubría la totalidad de los gastos de cirugía y hospitalización, don Arnoldo, para cubrirlos, le regaló cincuenta mil dólares. En la peña se calcula que Alemán pudo haber pagado por “gastos imprevistos” la suma de cuatro millones de dólares.

¿Y en dónde están los restantes 10 millones de dólares? En El Bejuco se tiene la “corazonada” de que Alemán se “quedó” con esos 10 millones de dólares, y se tiene la sospecha de que pudo haberse “quedado” con otros 10 millones de dólares que no tienen nada que ver con la “Donación Taiwán”.

¿Se puede comprobar lo que la peña se imagina? En El Bejuco se piensa que no es difícil averiguar si la imaginación de la peña es falsa o verdadera. Todos los que recibían personalmente en la Presidencia de la República dólares en efectivo firmaban un recibo informal. ¿Dónde están los recibos? Los recibos los custodiaba Oscar Moreira, que era el funcionario que, junto con sus subalternos más inmediatos, entregaba la “melodía”. Ellos pueden proporcionar la información que el pueblo nicaragüense tiene derecho a saber. Todos están aquí en Managua. Oscar Moreira, quien devenga un excelente sueldo, trabaja silenciosamente en el Banco Central.

Hace tres años manifesté en una reunión en la Presidencia de la República que el Gobierno debía dar a conocer los nombres de las personas que recibieron dinero proveniente de la “Donación Taiwán”. Es más, propuse que se publicaran los nombres de las miles de personas que fueron exoneradas ilegalmente por Alemán del pago de derechos de importación de vehículos así como los nombres de las trescientas y pico de personas que además recibieron “gratuitamente” notas de crédito de la DGI para comprar automóviles.

A pesar de tanta sinvergüenzada, como la expuesta, en esa reunión tuve que reconocer que la corrupción en el gobierno de Alemán fue “pálida” si la comparamos con la del gobierno del FSLN e incluso con la corrupción del gobierno de doña Violeta, corrupción en la que, a decir verdad, la señora Chamorro personalmente nada tuvo que ver.

Durante su gobierno muchos dirigentes del FSLN sandinista “asaltaron” descaradamente este país, y durante el régimen de doña Violeta se “perdieron” 350 millones de dólares en el Banco Nacional —50 millones por año—, 250 millones de dólares en el Banic, 50 millones de dólares en el Banco Popular, 700 millones de dólares en la FNI— ¿se acuerda señor lector de los 120 millones de Conazucar? Y si a esto añadimos el saqueo de la Cornap, las quiebras fraudulentas de los bancos —500 millones de dólares— y las “indemnizaciones delictivas” a muchos confiscados tendremos que concluir que Alemán “cachó” con muchísima “moderación”.

Recuerdo que en esa reunión estaba presente David Pezzullo, hijo del que fue embajador de Estados Unidos en Nicaragua, Laurence Pezzullo. Don David me dijo que lo que yo proponía no era posible; que la lucha contra la corrupción debía ser llevada a cabo poco a poco, porque era tan grande la corrupción existente en este país, tanto en el sector público como en el sector privado, que el Gobierno no tenía herramientas para iniciar con éxito una guerra total contra la corrupción; que había que empezar poco a poco, comenzando con Alemán, que fue el que al fin y al cabo terminó siendo, como dice el pueblo nicaragüense, el único chancho de la fiesta.

El autor es abogado.

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