Reymundo J. Núñez Cano
En Nicaragua cada día la cosa está más de cabeza por culpa de una crisis en los poderes del Estado, a la que no se le mira fin. El pueblo no tiene culpa de lo que está ocurriendo pero paga los platos rotos y siempre pone el lomo para poder seguir adelante.
Aunque a nivel internacional los precios del petróleo bajen, aquí el combustible y sus derivados siguen subiendo. Hasta hoy, desde hace tres semanas de estar bajando el crudo bajaron un poco los combustibles, pero no así los derivados como el gas butano, cosa que es inaudita; para colmo de males tenemos una hora adelantada como si estuviéramos en algún país donde tendríamos tradicionalmente dos zonas horarias. Y para terminar de arruinar la situación este lunes amanecieron los buses urbanos colectivos parados ¡Qué calamidad! Esto encarece todo, desde un paquete de cigarrillos hasta los alimentos.
En todo esto hay que preguntarse quiénes son los más beneficiados. Pregunto a los transportistas si aceptarían que se les realizara una auditoría y un estudio para conocer sus costos reales de operación, les aseguro que su contestación será no, porque saben que con esto el pueblo se daría cuenta de todo y el Gobierno no les subsidiaría su lujosa forma de vida.
¿Cuándo el Gobierno va a cambiar la hora, que en nada nos ha beneficiado, sólo se nos ha incrementado nuestros costos en los hogares que cada nicaragüense posee? Y cuando evalúen los meses de hora adelantada no salgan con que han ahorrado potencia, porque debemos de pagar más por un servicio que hoy en día se nos está negando con los famosos cortes de luz.
Pregunto a los señores del Gobierno, de Unión Fenosa y transportistas: ¿cuál es el beneficio que tenemos de todo esto? Ninguno, porque el pueblo es quien paga las consecuencias de sus irresponsables actos, los cuales lesionan la dignidad del pueblo que ya se está cansando.
Ingeniero, Chinandega.