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Ejemplo chileno en TLC
Siendo la globalización un proceso inevitable y tomando en cuenta que la expansión mundial del mercado libre es su lógica consecuencia, es razonable esperar que de los TLC se puede obtener el mayor provecho posible. En ese sentido importa conocer la experiencia de países más avanzados que Nicaragua, como por ejemplo el de Chile.
Chile cumplió ya un año de aplicar el TLC con Estados Unidos. Al respecto, la Fundación pro-Chile publicó las cifras del volumen del intercambio comercial entre ambos países, que son reveladoras de éxito. En efecto, las exportaciones de Chile a EE. UU. aumentaron en un 27 por ciento desde que entró en vigor el TLC, el l de enero de 2004. En términos reales eso significa que las exportaciones a EE.UU. pasaron de 2,753 millones de dólares a 3,512 millones, siendo los productos más dinámicos los textiles, curtiembre y muebles de madera. Lo más significativo es que más allá del beneficio cuantitativo, los observadores captaron un logro intangible, o sea, el aumento de la confianza mutua en los actos económicos transados.
Esa experiencia chilena obtenida en apenas un año demuestra lo certero de la advertencia del profesor de Economía, Elías Albagli, de que “lo primero que ha quedado claro es que el intercambio entre países no es un juego de suma cero… en donde la única manera de ganar es que pierda el país rival. Por el contrario, el libre comercio consigue provecho para ambas partes. La explicación es sencilla: si a los productores de nuestro país les cuesta diez unidades fabricar un bien determinado y éste se importa con valor de siete, ello significa un ahorro neto al reducirse el costo. En ese orden de ideas, puede afirmarse que el libre comercio se traduce en consumo con bajos precios y en el uso más eficiente de divisas en la producción de rubros enviados al mercado externo”.
Surge, sin embargo, la pregunta: ¿Cómo se explica que Chile empleó once años en negociar el TLC con EE.UU.? La respuesta se encuentra en el aspecto político de la economía. Si bien el libre comercio beneficia a todos los países en términos agregados, aquel intercambio produciría en algunos casos la desaparición tarde o temprano de muchos sectores productivos, del tipo de industrias u ocupaciones de gran tradición que funcionan en base de subsidios indirectos y donde se concentra parte importante de la fuerza laboral, como es el azúcar en Nicaragua.
Por esa razón los chilenos, como en Nicaragua, consiguieron espacios de tiempo para permitir la creación de nuevas fuentes de trabajo, o sea lo que los expertos le llaman “compensación de asimetrías”.
La otra preocupación es: ¿Qué pasa con los perdedores? Como todos los grandes cambios, el libre comercio también tiene costos asociados al conservarse fallas y rigideces del mercado interno, que al corregirse causan desempleo precisamente en sectores pobres insertados en empresas ineficaces y caras. Si bien tienen básicamente razón esos críticos, se equivocan al pretender que la solución del problema sea mantenerlos operando artificialmente, pues lo que se debe hacer es reentrenar a los trabajadores para otro tipo de empleo, lo más expedito y menos doloroso posible.
Por lo demás, Chile dispone de un recurso positivo que es la estabilidad política, procurada por los tres gobiernos de la transición democrática (Alwyn, Frei y Lagos). Pocos saben que los dos bloques políticos mayoritarios de Chile, en vez de repartirse cuotas de poder o tramitar la suspensión del juicio al ex dictador, emprendieron la patriótica tarea de desmantelar los aspectos autoritarios de la Constitución pinochetista. Así, eliminaron las senadurías institucionales y cambiaron el carácter del Consejo de Seguridad Nacional, devolviendo al Presidente de la República el derecho de despedir a los jefes de las Fuerzas Armadas
El otro recurso de la política social chilena es la educación continua, facilitadora de la adquisición de tecnología moderna. En esa ruta, el presidente Lagos anunció becas universitarias a todos los jóvenes con alto rendimiento escolar situados en el 40 por ciento del segmento socioeconómico más pobre. Asimismo, estableció un impuesto de un dólar por billete aéreo para alimentar un fondo para reducir la pobreza. En resumen, el ejemplo de Chile alienta a aprobar el TLC con EE.UU. con visión de país, no partidarista.