Roman, Times, serif»>
El clima de negocios
La semana pasada la incertidumbre volvió a embargar a la ciudadanía al reanudar los diputados sus sesiones en la Asamblea Nacional. Sin embargo, poco después hubo tranquilidad al conocerse la noticia de que Daniel Ortega había ordenado al presidente del Poder Legislativo que no pusiera a discusión los dictámenes para desaforar al Presidente de la República y varios ministros.
Sin embargo tampoco se sometió a discusión el dictamen sobre la ratificación del DR-Cafta, el que probablemente no se discutirá en lo que resta de la legislatura 2005, debido a los compromisos internacionales de Daniel Ortega con Fidel Castro y Hugo Chávez.
De manera que Nicaragua sigue estancada —inclusive retrocediendo— en los estándares internacionales de credibilidad económica, la cual es indispensable para atraer las inversiones de capital que el país necesita perentoriamente, a fin de poder crecer económicamente, participar decorosamente en el mercado internacional y salir del hoyo de la pobreza al que lo han arrojado los desaciertos y la corrupción de los políticos tradicionales, de viejo y de nuevo cuño.
Cabe mencionar a este respecto que precisamente la semana pasada, la Corporación Financiera Internacional (IFC, por sus siglas en inglés) dio a conocer su tercer informe sobre el clima de negocios en el mundo, basado en un análisis de la situación de cada país que reúne las condiciones básicas para ser tenido en cuenta en este estudio.
En el informe de la IFC —organismo “hermano” del Banco Mundial— titulado Haciendo negocios 2006, se menciona a los países que tienen un mejor clima de negocios y, por lo tanto, ofrecen las condiciones más favorables para invertir y trabajar. Según el informe de la IFC, los países que tienen actualmente el mejor clima de negocios son —en este orden— Nueva Zelanda, Singapur, Estados Unidos, Canadá y Noruega. Y lejos, pero muy lejos, figuran o no aparecen del todo, países tan atrasados como Nicaragua, que no hacen los esfuerzos necesarios para ser competitivos y salir del atraso y la pobreza, o los hacen para lo contrario.
El informe de la IFC advierte que los trámites burocráticos representan el mayor obstáculo para atraer a las empresas y dinamizar la economía de un país. Y esta situación es peor donde a la lentitud y la complejidad burocrática se agrega la corrupción, por ejemplo de las coimas que deben pagar los inversionistas a cambio de las autorizaciones para poder invertir y trabajar. “Cuanto menos regulaciones, mejor nota”, declaró el jefe de la IFC, Michael Klein, quien agregó que “cuanto más complicada sea la burocracia, hay más margen para caer en la corrupción”.
Otro señalamiento importante es el que se refiere a “las condiciones laborales y los mecanismos para la protección de los contratos”. “Un mercado laboral rígido es bueno si hay trabajo, pero es un problema cuando hay desempleados”, advirtió Klein, mientras que el autor principal del informe de la IFC, el economista Simeon Djankov, agregó que “cuanto más rígido sea el mercado de trabajo, más aumenta el desempleo”.
Los funcionarios de la IFC se referían sin duda a países como Nicaragua, donde hay una desesperante carencia de empleos pero el mercado de trabajo se caracteriza por una gran rigidez, debido a la vigencia de una legislación laboral excesivamente paternalista y a políticas gubernamentales que castigan el éxito económico pero premian la mediocridad y alientan el fracaso.
El buen clima de negocios lo hacen ante todo los incentivos fiscales y las señales claras de respeto a la seguridad jurídica. El crecimiento económico sostenido depende de la existencia de instituciones sanas, fuertes y respetadas; de la previsibilidad tributaria y el control de la evasión; de infraestructuras apropiadas —ante todo el servicio de energía sin interrupciones—, crédito a largo plazo y una educación básica, técnica y profesional, que sea realmente adecuada a las exigencias del mundo actual.
En ese contexto la participación en los TLC, específicamente en el DR-Cafta es primordial. Pero eso lo impiden políticos trogloditas que quieren mantener la economía del país en el nivel de la agricultura de subsistencia y del comercio de semáforos.
De manera que, dependiendo del resultado de las elecciones del próximo año, tal vez a comienzos del 2007 se podría aprobar el DR-Cafta para tratar de recuperar el tiempo y las oportunidades perdidas.