Se puede hacer más por nicas víctimas de Katrina

Alberto L. Alemán Aguirre Katrina, el huracán más destructivo de la historia reciente de Estados Unidos, también ha afectado a Nicaragua. Miles de nicaragüenses vivían en Nueva Orleáns y otras zonas inundadas por las aguas desbocadas; han perdido casas y propiedades; han sufrido daños físicos y psicológicos dolorosos. Se conoce que uno perdió la vida. […]

Alberto L. Alemán Aguirre

Katrina, el huracán más destructivo de la historia reciente de Estados Unidos, también ha afectado a Nicaragua.

Miles de nicaragüenses vivían en Nueva Orleáns y otras zonas inundadas por las aguas desbocadas; han perdido casas y propiedades; han sufrido daños físicos y psicológicos dolorosos. Se conoce que uno perdió la vida. Podría haber más.

La peor parte se la han llevado quienes habitaban en Nueva Orleáns, pues la ciudad fue inundada casi por entero.

Solamente en la cuna del jazz y sus alrededores, vivían unos cinco mil compatriotas.

En Miami, el paso del ciclón también fue negativo para numerosos negocios de nicaragüenses.

Hasta hoy, fuera de los notables y heroicos esfuerzos de un puñado de cónsules —el cónsul honorario en Nueva Orleáns es él mismo un desplazado—, titulares y honorarios, a las autoridades del Gobierno Central en Managua muy poco parece importarles lo que ha pasado con nuestros ciudadanos allá.

Honduras mandó allá a su comisionado presidencial para los emigrantes para que velara o coordinara acciones de ayuda a los hondureños en Luisiana y Misisipí. Unas 40 mil personas originarias del país vecino son damnificadas.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de El Salvador mantiene un permanente y estrecho contacto con sus consulados, según reportan los medios locales. Se ha establecido que hay 50 salvadoreños desaparecidos.

El gobierno del presidente Tony Saca creó al asumir un viceministerio para asuntos de los salvadoreños que viven en el exterior.

En Guatemala, el presidente Oscar Berger habló personalmente sobre ayudar a los guatemaltecos y dio instrucciones a sus funcionarios de coordinar esfuerzos .

Hubo una oferta de ayuda de Nicaragua a EE.UU. pero fue algo más simbólico que real.

El presidente Enrique Bolaños se ha referido al tema únicamente a través de una declaración oficial del SICA en Managua, en un encuentro que más bien estaba llamado a darle el respaldo de sus colegas ante el embate de sus adversarios políticos. Los gobernantes pidieron a Estados Unidos que proteja a los inmigrantes centroamericanos, sin menoscabo de su estatus migratorio.

Quizás sea una demostración del ánimo centroamericanista del presidente Bolaños, pero habría resultado muy bien que hablara con mayor interés y calidez sobre los compatriotas afectados por Katrina.

Y hubiese sido mucho mejor si él o el canciller Norman Caldera hubiesen anunciado ya acciones mayores de las autoridades centrales.

El Ejecutivo lucha denodadamente por su sobrevivencia y por evitar que el mandatario y sus ministros sean desaforados. Ni siquiera el grave problema de la energía y los apagones ha atraído tanta atención. Pero a pesar del cerco político del pacto liberal-sandinista, el Gobierno tiene la obligación de hacer más por los nicas en EE.UU.

El señor Canciller tuvo tiempo de ir a la sede de la OEA para lograr una resolución favorable al Gobierno de Bolaños, que advierte a los confabulados pactistas ante un aislamiento si se atreven a desaforar y enjuiciar al jefe de Estado y a sus hombres.

La logró. Un triunfo político del Ejecutivo. Con una pequeña ayuda de los amigos, desde luego.

¿Pero no pudo ir Caldera a Houston a visitar a algunos refugiados? ¿Un día, unas horas?

Ojalá que me equivocara, pero no ha trascendido ninguna noticia oficial de un viaje semejante .

¿No sería posible enviar más dinero de partidas especiales a los cónsules en Houston, Baton Rouge y Miami para que asistan a los necesitados?

Sabemos que en medio de sus limitaciones de recursos, los consulados han establecido líneas telefónicas y un sitio web para asistir. Hay que destacar ese trabajo con las uñas.

Don Norman: ¿No podría la Cancillería organizar una colecta nacional, involucrar a la Cruz Roja y al sector privado en un esfuerzo colectivo?

El año pasado, el Gobierno le prometió a un congreso de emigrantes nicas que crearía una dependencia que se ocuparía de los asuntos de la diáspora nica. El Salvador, Guatemala y Honduras lo han hecho. Hasta hoy, es una promesa por cumplir.

¿Cuándo será creada una institución de este tipo?

Tanto el responsable de Evaluación de Desastres de la Cepal, Ricardo Zapata, como el presidente del BCIE, Harry Brautigam, ya advirtieron que habrá un impacto económico en las remesas que Nicaragua —y otros países latinoamericanos— reciben desde EE.UU.

Miles o cientos de damnificados no podrán enviar dinero porque tendrán que reconstruir sus propias vidas.

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