- Casi no se habla de los temas del desarrollo, dice embajador brasileño
Néstor Ikeda AP
NACIONES UNIDAS/ AP
Presidentes, primeros ministros y reyes están en Nueva York para la Cumbre Mundial, pero el acontecimiento planeado con motivo del 60mo. aniversario de las Naciones Unidas, quizás pase a la historia como una fanfarria para pocos acuerdos más que para el renovado derrotero que esperaba la organización para sus próximos 60 años.
La declaración, aprobada por la Asamblea General, casi 20 horas después del plazo máximo para su elaboración, contiene 178 numerales, en 39 de los cuales el texto empieza con, reafirmamos que…
En otros más se emplea las palabras “creemos que…”, “ reconocemos que…”, “admitimos que…”, “ reiteramos que…”, “enfatizamos que…”, “tomamos nota de…”, “ seguimos convencidos de…” y hasta varios “enfatizamos la necesidad de…”
“Estoy totalmente decepcionado”, declaró el embajador de Brasil, Ronaldo Mota Sardenberg, uno de los negociadores del grupo de 32 países que elaboró la declaración que los dignatarios emitirán el viernes al concluir lo que se ha denominado la mayor reunión de gobernantes en la historia de la humanidad.
Para el embajador de Chile, Heraldo Muñoz, otro de los negociadores, el documento “satisface por lo menos las expectativas mínimas que teníamos y es el producto de concesiones de todas las partes, sin las cuales no se hubiese podido armonizar las voluntades de 191 estados miembros”.
“Es una oportunidad perdida”, dijo el embajador de Panamá, Ricardo Alberto Arias, negociador de la región centroamericana.
Los gobernantes del mundo llegan a esta Cumbre con muy pocas expectativas de encontrarse con una agenda para una ONU fuerte y efectiva.
Tal vez uno de los más avergonzados por el proceso de elaboración de lo que él mismo calificó como documento maestro para el futuro de las Naciones Unidas, es el secretario general Kofi Annan.
Annan, quien ya tiene una imagen pública afectada por escándalos en su gestión que concluye el próximo año, ha cancelado hasta en dos ocasiones conferencias de prensa en las cuales quería anunciar los avances de las negociaciones, que por entonces no estaban disponibles.
A fin de no paralizar la negociación y evitar la embarazosa situación de que los gobernantes no tuvieran listo un documento final de su conferencia, los negociadores dejaron de insistir en temas difíciles como la reorganización del Consejo de Seguridad, el panel que da veto internacional a los países más poderosos del mundo.
La declaración dice al respecto que “ respaldamos una pronta reforma del Consejo para darle una más amplia representación, eficiencia y transparencia y nos comprometemos a continuar nuestros esfuerzos para alcanzar una decisión a esos efectos y pedir a la Asamblea General que revise el progreso de la reforma hacia fines del año”.
El lenguaje que muchos hubiesen querido ver, incluido Brasil, es que dijera: “Decidimos reformar el Consejo de Seguridad”. Brasil quiere ser uno de los seis nuevos miembros permanentes del Consejo.
El embajador brasileño Sardenberg se mostró decepcionado de que en el documento se toca muy flojamente el tema del desarrollo.
VAGAS PALABRAS
“Horas de negociación han terminado en una repetición de lo que ya los gobernantes han dicho en cuanto a esas Metas (del Milenio), pero en ningún compromiso concreto para acelerar la movilización de los recursos”, declaró el embajador brasileño, Ronaldo Sardenberg, a la AP.