Las autoridades de Nueva Orleáns consideran que para el 8 de octubre se habrá drenado el agua de la ciudad.

Bush regresa hoy a Nueva Orleáns

Visita del mandatario se realiza en medio de severas críticas a su gestión por Katrina María PeñaEFE WASHINGTON.- La pobre respuesta dada en un principio a la devastación del huracán Katrina por las autoridades ha puesto en entredicho las medidas tomadas por EE.UU. para mejorar su seguridad desde los atentados del 11 de septiembre de […]

  • Visita del mandatario se realiza en medio de severas críticas a su gestión por Katrina

María PeñaEFE

WASHINGTON.- La pobre respuesta dada en un principio a la devastación del huracán Katrina por las autoridades ha puesto en entredicho las medidas tomadas por EE.UU. para mejorar su seguridad desde los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Asediado por todos los costados, el presidente George W. Bush insiste en que Estados Unidos podrá superar el embate de Katrina, así como sobrellevó los ataques terroristas contra Nueva York y Washington.

“EE.UU. es una nación fuerte y con capacidad de recuperación”, enfatizó Bush el viernes, durante el juramento de Karen Hughes como la diplomática a cargo de mejorar la imagen de EE.UU. en el mundo.

Pero vista la descoordinación de las distintas agencias del Gobierno en su asistencia a los damnificados por el huracán, la falta de previsión y la mala gestión de los recursos que se tenían desde el primer momento, los estadounidenses se preguntan qué ha hecho el Gobierno y dónde están sus planes para afrontar una gran catástrofe.

Ésta es la pregunta que se hace el ciudadano de a pie que resume bien Marianne Stuart, una mujer que vive en el Estado de Virginia pero cuya suegra, de 83 años, estaba en Nueva Orleáns cuando se anunció la llegada de Katrina.

“Llevan años queriéndonos convencer de que ahora estamos más seguros, de que tienen planes de contingencia para todo, de que podemos estar tranquilos (…) ¿Y esto?”, se pregunta Stuart, sin dar crédito a lo que ella califica como “un gran desastre” nacional que el Gobierno no ha sabido solventar.

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS), creado tras el 11-S precisamente para coordinar la respuesta a emergencias, se defiende de las críticas de incompetencia y pasividad.

En el ojo de la tormenta política está la Administración Federal para la Gestión de Emergencias (FEMA), liderada por Michael Brown, y que, ante las críticas, fue retirado el viernes de sus tareas sobre el terreno.

El DHS prepara la segunda fase de las operaciones en la nueva “zona cero” del sur y su titular, Michael Chertoff, advierte que “tenemos que estar preparados para afrontar con eficacia la posibilidad de más huracanes y otros desastres”.

Sólo que el optimismo del Gobierno contrasta con las críticas que provienen de todos los sectores de la sociedad sobre la aparente ineptitud de las autoridades.

La queja es que la destrucción causada por Katrina, al igual que los atentados del 11-S, fue una “tragedia anunciada”, pero se desoyeron las advertencias en ambos casos.

La frustración de muchos es que, desoídas las advertencias, el Gobierno de Washington parecía más interesado en la protección de Bagdad que en la de Nueva Orleáns.

“Muchos miembros de los equipos de rescate todavía sufren problemas de salud porque no se tomaron precauciones medioambientales tras el 11-S, y ahora estamos viendo lo mismo. Katrina ha dejado un ambiente muy tóxico y nos preocupa el bienestar de la gente en el área”, agregó Suzanne Mattei, especialista en programas de respuesta a emergencias.

Para Mattei, aparte de investigar la respuesta del Gobierno —como han prometido Bush y el Congreso—, “también se debe investigar si en realidad estamos preparados para responder a emergencias”.

Paul Craig Roberts, analista del Instituto de Política Económica, señaló que “ésta es la respuesta más lenta a una emergencia en tiempos modernos” y por la que ahora hay miles de muertos, daños millonarios, y la ciudad portuaria de Nueva Orleáns está en completa ruina.

CNN GANA DEMANDA

La cadena de televisión estadounidense CNN obtuvo una orden judicial que permite a sus periodistas cubrir la operación de retiro de los cuerpos de las víctimas del huracán Katrina.

La Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA), encargada de gestionar la crisis provocada por la catástrofe, había indicado días atrás que prohibiría a los medios informar sobre la recuperación de cadáveres, alegando que quería preservar la dignidad de los muertos y no afligir a los deudos.

Pero la CNN presentó el viernes una demanda en la corte de distrito en Houston (Texas, sur), argumentando que la prohibición anunciada por la FEMA y una autoridad de la devastada Nueva Orleáns (Luisiana, sur) violaba la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos, que garantiza la libertad de expresión.

Una nueva audiencia decidirá si la orden judicial, ahora provisoria, se volverá permanente.

EN LA MISMA PIEDRA

“Parece mentira que no hayan aprendido de los errores previos al 11 de septiembre. Estamos ante otra crisis nacional y el plan nacional de emergencia no parece que haya sido capaz de evitar la repetición de los errores”, dijo a EFE Suzanne Mattei, directora ejecutiva del Sierra Club en Nueva York y especialista en manejo de crisis. Al margen de las críticas, el presidente George Bush visitará hoy, por tercera vez, la zona devastada por el huracán Katrina.

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