El Rey del Caos

Eduardo Enríquez

En estos días de racionamiento de energía, de cada día más altos precios en el combustible y de posible decapitación del Poder Ejecutivo, hay una persona que anda con una sonrisa de oreja a oreja.

Se le pudo ver ayer, en una marcha contra el Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos (DR-Cafta), en la que anunció jubiloso que no iba a darle paso a la aprobación del tratado.

El de la amplia sonrisa es el Rey del Caos, el secretario perpetuo del Frente Sandinista, Daniel Ortega. Anda feliz. ¿Por qué anda feliz, si la situación del país está tan compleja y difícil? Porque él estima que esa situación a él le conviene, es más, en gran parte él la ha provocado.

Tomemos los casos uno por uno. Ustedes pensarán que estoy exagerando cuando digo que la crisis del petróleo es algo provocado por Ortega, es cierto que no se le puede atribuir.

Lo que sí se puede decir es que como líder del segundo partido más importante del país y con una cuota de poder grandísima, otorgada por su socio Arnoldo Alemán, debería tener la responsabilidad de buscar soluciones prácticas y reales para Nicaragua, y no que trate de engañarnos con el cuento del petróleo venezolano para las alcaldías.

La crisis de los apagones sí la provocaron él y sus seguidores, primero armando del relajo de la Superintendencia de Servicios Públicos, y después bloqueando —a través de sus magistrados en la Corte Suprema— el aumento autorizado por esa misma entidad a la distribuidora de energía. Que el precio del petróleo está alto es una realidad, que la tarifa debe subir es otra; la energía más cara es la que no se tiene, como aprenderemos en unos días.

La amenaza de decapitar al Poder Ejecutivo, que tiene a la Presidencia lidiando con esa tontería, también es responsabilidad de él y sus diputados, que aprovechan el odio de los liberales arnoldistas de Alemán hacia el Presidente, para paralizarlo.

Aquí ya no se discuten proyectos de desarrollo o de beneficio social, aquí todo mundo está concentrado en si la próxima semana tendremos o no Presidente, mientras la gente muere de hambre en las comunidades del municipio de Waspam.

Y la obra maestra del Rey del Caos, lo que le causa más júbilo, es su promesa —y la capacidad que tiene— de bloquear el DR-Cafta. Él controla la presidencia de la Asamblea (gracias a Alemán y sus diputados), entonces él decide cuándo se va a poner en agenda el tratado para discutirlo. Y ya dijo que no lo va a poner.

Mientras Estados Unidos y todos los países de la región —menos Costa Rica por razones muy particulares— ya lo aprobaron y entrará en vigencia en enero, aquí estamos cada día más lejos de hacerlo.

Y lo que es peor, el Rey del Caos amenaza con “luchas”, barricadas y morteros, si de alguna manera se logra poner en agenda. Para lograrlo tiene a mano a los siempre útiles “estudiantes universitarios”, a los que habría que preguntarles en qué piensan trabajar cuando busquen empleo en una economía deprimida como ésta.

Porque esa es también una pregunta válida para el Rey del Caos. Si el DR-Cafta es malo, ¿qué ofrece para salir de la pobreza? Será que piensa que se sale de la pobreza con cortes de energía, inestabilidad política, barricadas, morteros y cerrando las puertas al comercio? Hay que recordarle que eso ya lo intentó una vez y nos hundió mucho más en el caos, donde él gobierna a sus anchas.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí