Róger Salinas Gallegos
Pensemos: ¿Cómo sería nuestro país si no hubiesen divisiones? Si en vez de derecha y de izquierda fuera una sola Patria, una sola nación. Si todos fuésemos unidos, lucháramos, trabajáramos por el desarrollo de nuestro pueblo, y no sólo peleáramos por lo que le conviene a cada quien, si no a todos.
Un país donde tomados de las manos alzáramos nuestros ojos, respirando libremente y sonrientes, viviendo en un país de armonía, con clase, donde se respetara cada decisión, donde se cumplieran nuestros derechos, o donde todos nosotros creáramos las leyes que en verdad necesitamos, en beneficio de nuestra comunidad.
Qué lindo sería despertar, abrir la ventana, ver salir el sol, observar los pájaros, oír su divino canto, ver cada niño que marcha contento a la escuela para aprender a leer y a escribir, y no verlos en la calle de un semáforo pidiendo. Debemos dar el ejemplo: cediendo nuestro asiento a una persona de la tercera edad, o bien ayudarle a cruzar la cera, o si cada conductor cediese el paso con cortesía al peatón, o, si en vez de botar basura en una calle o un parque, mejor la depositamos en su lugar para ver esa calle o ese parque más amplio, más bonito. Si apoyásemos nuestra cultura, tradición e ignorar asuntos que no hacen más que llevar a la violencia.
Qué linda sería mi Patria, de lagos y volcanes, llena de armonía, con luz de fe y esperanza, donde existiese un solo poder, el del pueblo, unidos todos como hermanos, el poder humano, el poder y el amor del corazón, y todos viviésemos en un país donde reine la paz junto a Dios siempre.