- Disidentes del FMLN confluyen en Managua
Eduardo Marenco [email protected]
“El dictamen como tribunal de honor es la expulsión del compañero”, fue la sentencia del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), el primero de octubre del 2001. De este modo, el comandante Facundo Guardado era expulsado de las filas de esa organización. Cualquier similitud con el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) no es coincidencia.
“Baja deshonrosa”, fue la aplicada a Herty Lewites y a Víctor Hugo Tinoco, por desafiar a Daniel Ortega.
Guardado, dirigente de Concertación Social, está de visita en Nicaragua, donde participa en un seminario político. Fue candidato a la Presidencia en 1999 y fue derrotado, pero asegura que su desencanto partidario se dio desde antes.
Desde hace diez años, dice, se hacía necesario “una reforma sustancial en el FMLN, transformándolo de un partido de una tradición estalinista a un partido democrático, abierto, tolerante, con capacidad de administrar las diferencias; esa reforma se hacía o ese partido no iba a llegar a ser una fuerza mayoritaria para gobernar”.
¿Por qué dejó el FMLN?
Porque su actual dirigencia se asoció con Fidel Castro, Daniel Ortega y Hugo Chávez, lo que no lleva a nada y a ningún buen camino de las sociedades de América Latina, olvidando el interés de las mayorías.
Y por otro lado, favorece el gane de Arena. En El Salvador, una propuesta de izquierda populista, totalmente radicalizada, clientelista, nunca podrá llegar a ser mayoría electoral. Preferí seguir intentando junto a otros amigos y compañeros, abrirle brecha a una opción socialdemócrata para El Salvador, que pueda llevar al país por un camino de políticas públicas serias, razonables, abandonando las propuestas populistas o irresponsables, y tratando de promover políticas públicas que sí mejoren las condiciones de vida de la gente.
¿Es posible establecer un paralelo entre las candidaturas de Daniel Ortega y Shafick Handal?
Absolutamente.
¿Y en el mando único dentro del partido?
Sí. Ellos responden a una militancia que se radicalizó en los años setenta, los ochenta y parte de los noventa, que se radicalizó razonablemente frente a una derecha que cerraba por absoluto todos los espacios de participación. Ellos han explotado mucho ese sentimiento en la población, agitando tambores de fanatismo muchas veces, llamándole ideología a tres consignas sin ningún contenido y usufructuando del Estado. La característica en común es que ellos y sus allegados viven estrictamente de usufructuar el Estado. Ellos explotan la indignación de la gente con el fin de usufructuar posiciones del Estado en beneficio de una casta, de una élite. Utilizando ilegítimamente las necesidades de la gente, sin interés alguno de resolver los problemas.
Esta grave escisión que se da ahora en el FMLN, ¿cuál es su origen y a dónde va a desembocar?
El origen es la aspiración que proviene del Partido Comunista histórico de El Salvador, su afán de controlar por completo el FMLN. Para sacar ventaja de una marca. En ese afán, lo que se aseguran en el camino es deshacerse de todo aquél considerado crítico, y sacar la desventaja de los que ingenuamente han creído que compartirán espacios.
Es una purga lo que ha habido…
Sí. Es un proceso, continuado desde 1994. El último grupo que acaba de abandonar el FMLN, tanto militantes como diputados, fueron personas que trabajaron conmigo en la campaña electoral de 1999, compartieron el ideal de transformar el FMLN, pero en aquel momento no quisieron dar el paso.
Es una lucha de duros contra moderados, de ortodoxos y renovadores como en el FSLN.
La semejanza de la situación del FMLN con la del FSLN es mucha. Aspiramos a abrir espacios a una opción cercana a la socialdemocracia y socialcristiana para construir una tercera fuerza política porque el mejor aliado de Arena para ganar las elecciones es el FMLN.
Los extremos se necesitan…
Se necesitan y con urgencia.
¿Cómo aprecian el movimiento de Herty Lewites?
Obviamente que simpatizamos con Lewites.
¿Están en una misma lucha?
Es la misma batalla.
ESCISIÓN PROFUNDA
Julio Hernández, coordinador del Frente Democrático Revolucionario (FDR), explica que la disidencia del FMLN aspira a convertirse en un partido político en El Salvador.
No queremos, dice Hernández, una especie de “dictadura de Arena” en El Salvador, solamente porque una “izquierda conservadora” no permite una alternancia política.
Hernández señala que pelean por una izquierda democrática. “El FDR pretende en el mediano plazo, sustituir al FMLN como punto de referencia, para que los ciudadanos tengan una versión nueva de lo que es la izquierda, y para que esa izquierda sea un factor de solución y no un factor de crisis”, señala.
En la actualidad, el FDR cuenta con siete diputados, ex miembros del FMLN y forman un bloque legislativo que suma quince legisladores con sus aliados, lo que les permite ayudar a construir decisiones de mayoría simple. El Alcalde de San Salvador, Carlos Rivas Zamora, abandonó el FMLN. Hernández sostiene que se ha sumado al FDR.
“Nuestra consigna es ir despacio y con buena letra, porque no es fácil”, dice Hernández.
Para el Día de la Independencia de Centroamérica, esperan haber reunido las 42 mil firmas que requieren para constituirse como fuerza política.
“Nosotros rechazamos una visión estalinista de la política, una visión de centralismo democrático, creemos en una izquierda incluyente, que pueda tomar en cuenta a los distintos sectores de la sociedad”, indica.
Añade que las dirigencias de Shafick Handal y Daniel Ortega son afines y que la diferencia es que “Handal no cuenta con el poder en El Salvador”. Ortega sí.