El liderazgo de doña Carmen Toledo de Incer

Apreciada y conocida por su entusiasmo, amabilidad y capacidad de ayudar Gran conversadora, defensora de cada una de las tradiciones boaqueñas, y con una energía que muchos jóvenes envidiarían. Ella es la señora Carmen Toledo de Incer, una de las personas más queridas y conocida en Boaco, por su entusiasmo, amabilidad y hospitalidad. A mi […]

  • Apreciada y conocida por su entusiasmo, amabilidad y capacidad de ayudar

Gran conversadora, defensora de cada una de las tradiciones boaqueñas, y con una energía que muchos jóvenes envidiarían. Ella es la señora Carmen Toledo de Incer, una de las personas más queridas y conocida en Boaco, por su entusiasmo, amabilidad y hospitalidad.

A mi llegada me recibió con una gran sonrisa y, sin rodeos, me dijo: “espere un momento, es que soy vanidosa y no empiezo el día hasta que ya me he arreglado”. Luego, como excelente defensora y divulgadora de las costumbres y tradiciones de su ciudad, nos ofreció unas sabrosas enchiladas propias de su tierra. No le gusta que hablen de sus habilidades natas de líder, pero cómo no destacarlas, si durante 15 años fue la presidenta de la Cofradía del bailante, y actualmente, aunque ya no es la presidenta por decisión propia, continúa apoyando la organización de la tradición más legendaria de Boaco.

Asegura estar muy orgullosa de lo que tienen es su tierra natal, sin embargo, señala que no saben aprovechar los recursos que poseen. “Tenemos riqueza cultural y económica, pero falta gestión, la gente está como dormida, no aprovecha los recursos con los que cuenta”, expresa.

Desde 1990, tomó la batuta de la cofradía, para proteger, vestir y alimentar a los bailantes, y desde el último día de las fiestas, ella junto a 11 señoras más inician la labor de recolectar fondos para mantener viva la tradición del bailante.

Para ilustrarnos un poco sobre el bailante, doña Carmen se pone de pie, e inicia una pequeña demostración de cómo es la danza de los bailantes y nos relata paso a paso lo que sucede y se ilustra con la danza, todo ello narrado con danza y mímicas que ubican a cualquiera en el lugar de la festividad.

En el periodo de 1990 a 1996, su esposo, el doctor Armando Incer, fue el alcalde de Boaco, situación que aprovechó muy bien para gestionar la construcción del Paseo Tobar, sitio que se puede definir como el corazón de los boaqueños.

Es maestra de profesión y asegura que ejerció durante algún tiempo, hasta que tuvo que dedicarse a sus hijos y esposo. Una de las semillas que aún da buenos frutos es el grupo de bailantitos que formó hace 45 años y del cual está muy orgullosa.

Le encanta atesorar antigüedades junto a su esposo, a tal punto que su casa la ha convertido en un museo donde puede encontrar desde una colección de planchas, hasta una colección de armas primitivas.

LA BOTICA DE LA ABUELA

Es una mujer que siempre está inventando y buscando qué hacer.

Conversadora: es propietaria de una botica, la cual lleva su nombre, para ella uno de los mayores atractivos de la botica es que a través de ésta mantiene contacto directo con la comunidad.

Organizada: uno de sus mayores tesoros es su archivo personal. “Mis dulces cosas”, dice orgullosa.  

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