El apego de los niños a la televisión, computadoras o vídeojuegos, actividades en las que se gastan muy pocas calorías, puede llegar a tener consecuencias insospechadas en los niños, cuando llegan a la edad adulta.
El pediatra Barney Zavala indica que los niños que miran mucha televisión tienden a olvidar las opciones recreativas al aire libre y llevar una vida pasiva y sedentaria, lo cual no es muy saludable.
Una de las causas por las que los niños pueden llegar a padecer obesidad es el pasar encerrados por varias horas viendo la televisión en una edad en la que el ejercicio físico es fundamental para su desarrollo.
Los padres deben preocuparse porque los niños no destinen su tiempo libre a actividades sedentarias como ver la televisión, ya que los estilos de vida se aprenden a temprana edad y un niño sedentario tiene un alto porcentaje de probabilidades de llegar a ser un adulto sedentario, con todas las consecuencias que ello provoca.
El doctor Julio Quezada, oftalmólogo y siquiatra, añade que los niños con una vida sedentaria se vuelven pasivos intelectualmente y, además, no desarrollan bien sus huesos ni sus músculos.
La obesidad predispone a una serie de enfermedades como las cardiovasculares o del corazón, diabetes, colesterol alto e hipertensión. Es recomendable que caminen, corran, naden o anden en bicicleta.