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¿Adictos a las pantallas?

Si sus hijos conocen de memoria la programación de los canales y el único ejercicio que realizan es con los dedos al competir en vídeojuegos, ¡usted tiene serios problemas que deberá atender ahora! Seguramente usted se identifica con el padre que continuamente le dice a sus hijos que dejen de ver tanta televisión, que se […]

  • Si sus hijos conocen de memoria la programación de los canales y el único ejercicio que realizan es con los dedos al competir en vídeojuegos, ¡usted tiene serios problemas que deberá atender ahora!

Seguramente usted se identifica con el padre que continuamente le dice a sus hijos que dejen de ver tanta televisión, que se han vuelto adictos a los vídeojuegos o que al menos para comer se despeguen de la pantalla.

En muchos casos, el llamarlos adictos es tan sólo un decir porque el problema de la adicción alcanza niveles realmente graves, sin embargo, es necesario tener cuidado y mantenerse alerta porque esos pequeños aparatos que en ocasiones son aliados de los padres para mantener al niño quieto o que pueden, incluso, despertar ciertas habilidades en los niños, se pueden volver también en un verdadero peligro dentro de la casa.

Adictos o no, la verdad es que los televisores y las computadoras ocupan cada vez mayores espacios en el tiempo libre de los niños. Aunque estas nuevas herramientas de distracción en la vida de los mimados del hogar, tienen sus ventajas, también representan una serie de riesgos, por lo que es necesaria la vigilancia y el control de los padres de familia en el uso de estos aparatos, coinciden los expertos en sicología y psiquiatría consultados.

El doctor Mauricio Sánchez, siquiatra especialista en adicciones, señala que en muchos hogares se propician las condiciones para que los niños puedan desarrollar una adicción a la televisión o los vídeo- juegos. Una de las condiciones que influye en el desarrollo de adicciones es el entorno y en muchos casos los niños se encuentran bastante solos en el hogar porque sus padres trabajan, tienen acceso al Internet, están desprotegidos, descuidados y sin reglas, lo cual es un entorno propicio de riesgo.

No obstante, el desarrollo de una adicción depende también de algunas características personales. “No todas las personas que beben o fuman van a desarrollar un alcoholismo o dependencia al tabaco”, de igual manera, no todos los niños que ven televisión, se divierten con vídeojuegos o navegan por Internet, podrán desarrollar una adicción, explica. “Algunos niños tendrán una predisposición a desarrollar esa compulsión”, añade.

Asimismo, el poder o capacidad adictiva de la situación juega un papel muy importante en el desarrollo de las dependencias. En ese sentido, el Internet y los vídeojuegos, más que la televisión, son peligrosos ya que son altamente adictivos.

El Internet y los vídeojuegos brindan lo que se conoce como gratificaciones positivas, que es casi el circuito que se enciende y nunca se apaga en las personas que traen esa predisposición a las adicciones, explica.

“Algunas personas tienen una gratificación con dos tragos, pero en otras, esos dos tragos encienden un circuito de recompensa que hace que los efectos de una sustancia química sean muy gratificantes y reforzadores, lo cual les induce a desarrollar la compulsión a seguir usándolo. Igual pasa con el Internet”, detalla.

La diferencia con la televisión es que no tiene el mismo poder adictivo del Internet y los vídeojuegos porque en éstos hay interacción con las personas. De manera que el niño puede tener logros, hacer puntos, matar a muchos ‘malos’, eso trae una recompensa y ese sistema de recompensa y gratificación positiva es lo que desarrolla una dependencia en los niños predispuestos.

“La televisión es más pasiva, el niño sólo ve y recibe, pero no participa, mientras que el Internet y los vídeojuegos hacen que participe, interactúe, obtenga respuesta, le produce gratificación, recompensa y hace que vuelva por más”, insiste Sánchez.

LA TELEVISIÓN Y SUS MENSAJES

Alberto León, psicólogo especialista en adicciones y coordinador terapéutico de Dianova, critica que los familiares de los niños vean en la televisión, una forma ideal de distraerlos. “Es más difícil compartir que dejar que el niño mire la televisión, el problema es cuando los niños son susceptibles a este tipo de situaciones y ya no pueden dejar de ver televisión”, dice

Explica que esto se origina con una exageración en el estímulo, es decir, que los niños se ven más estimulados por la televisión que por las actividades propias de su edad, creando una dependencia. Advierte que el peligro inicia cuando el niño ya no tiene actividades al aire libre y prefiere ver televisión en lugar de jugar con sus amigos.

“La televisión es un medio masivo de integración, comunicación y hasta educación, pero debe ser supervisado por los padres”, alerta y recomienda que ningún niño pase más de dos o tres horas solo frente al televisor.

León indica que la televisión es una actividad muy pasiva pero también una fuente de mucha información, donde no se cumple el ciclo de la comunicación y el niño no interactúa, solamente recibe mensajes.

Por un lado, vuelve a los niños en seres muy pasivos. “Pasan como hipnotizados en la televisión y ni siquiera hablan con otras personas, afectando el proceso de socialización”. Y por otro lado, se encuentra el tipo de mensajes que envía y que en muchos casos puede ser de violencia, sexo, y temas que el niño posiblemente no pueda procesar según su edad.

De manera que “lo más grave es el mensaje que manda la televisión”, ya que puede tener programas que los niños no deben ver o que es necesario que los vean acompañados de sus padres.

EL LADO POSITIVO

Los especialistas coinciden en no satanizar estas tecnologías que se han ganado un espacio en la vida de los niños, ya que “son descubrimientos muy positivos. El problema está en la manera en que los niños y adultos nos relacionamos con esa situación”, considera el doctor Sánchez.

Agrega que muchos estudios han demostrado algunas bondades del Internet y los vídeojuegos donde no hay mucha violencia; entre ellos, la capacidad que tienen de desarrollar algunas áreas en los niños, como el análisis, la capacidad de tomar decisiones desde muy temprano y con una gran velocidad.

León refuerza diciendo que con estas herramientas, los niños pueden llegar a aprender otro idioma y desarrollar habilidades como tener un análisis más racional, estrategias, habilidades psicomotrices finas y de percepción.

PARA TENER EN CUENTA

Signos de alerta y recomendaciones

Autoanálisis. Que los niños se aíslen y se refugien en la televisión puede ser el resultado de sentir que sus padres no se interesan en ellos.

Tips. Si el niño baja su rendimiento escolar, no comparte con la familia, pasa más de tres horas frente a la pantalla, deja actividades naturales de los niños, cambia de estado de ánimo y se irrita cuando se le pide que deje la televisión, aumenta su hiperactividad y se vuelve agresivo, éstos son signos de alerta.

Estímulos familiares. La comunicación y la armonía en el hogar son indispensables. Establezca horarios y hágalos cumplir, además, sea consecuente con las reglas del hogar.

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