- El número de japoneses que nos visitan es bajo, pero éste es un rico mercado ávido de nuevas experiencias
Alberto L. Alemán
TOKIO.- “Centroamérica tiene grandes recursos para el turismo, pero hace falta divulgarlos. El pueblo japonés no conoce”, manifiesta el presidente de la Asociación Japonesa de Agencias de Viaje (JATA), Kentaro Kaneko.
Se hace necesaria una buena campaña de relaciones públicas para dar a conocer los atractivos de la región y para combatir una cierta imagen negativa que de ella tienen aún muchos en Japón —un efecto de la década violenta de los años 80.
Los empresarios japoneses agrupados en la JATA y su Gobierno, propusieron a los gobiernos centroamericanos abrir una oficina turística conjunta en Tokio —como ya se hizo en Europa—, para promover los viajes a esta parte del mundo como un solo destino turístico.
La sugerencia a los mandatarios de Centroamérica fue lanzada en la reciente cumbre japonesa con el Sistema de Integración Centroamericana, hace dos semanas. Kaneko se reunió con un selecto grupo de periodistas de Guatemala, Nicaragua, El Salvador, Costa Rica y Panamá, hace unos días.
Los destinos preferidos de los japoneses están en Asia y Europa (más de un millón de visitantes en 2004). En orden de importancia: China, Corea del Sur, Tailandia, Hong Kong, Alemania, Italia, Suiza, Hawaii y Estados Unidos.
Le siguen (de medio millón a un millón de visitantes): Taiwán, Singapur, Francia, Suiza, Reino Unido, Canadá, isla Guam.
Apenas en cuarto lugar están los nuevos destinos. Sin embargo, JATA sostiene que hay posibilidades de crecimiento en ellos. Atractiva para los japoneses es la posibilidad de conocer lugares distintos con una historia interesante que enseñe cosas nuevas.
Kaneko mencionó lugares como las ruinas mayas de Guatemala. El presidente de JATA agregó que con propuestas de este tipo, unidas a ofertas de playa y montaña, Centroamérica es capaz de proponer paquetes competitivos.
“No sólo hay que ofrecer playa, porque un turista japonés pensaría que para qué viajar tan largo solamente por conocer playas, si puede ir a Hawaii”, comentó Kaneko.
Aunque los japoneses son exigentes como viajeros, Kaneko asegura que Centroamérica tiene buenas posibilidades de convertirse en un destino turístico a tomar en cuenta para Japón, con una población de 127 millones de personas y cuyo PIB per cápita es de casi US$30 mil anuales.
Para el istmo, un rival serio es México, con atributos como objetivo de viaje que satisfacen al turista japonés promedio, comentó Kaneko.
Para este año, JATA estima que 17 millones y medio de japoneses emprenderán viajes. Para el año 2007, JATA pretende que 20 millones lo hagan.
En 2002, apenas 24 mil japoneses visitaron un país centroamericano.
Eso equivale a menos del uno por ciento del total de turistas de ese año. En la zona, Guatemala es el principal destino turístico japonés, seguido de Costa Rica. JATA no proporcionó cifras sobre Nicaragua.
La Organización Mundial de Tursimo exhortó el lunes en Managua a desarrollar un turismo sostenible para reducir la pobreza.
Según cifras del Instituto Nicaragüense de Turismo, esta actividad creó 86 mil puestos de trabajo y dio ingresos de 167 millones de dólares en 2004.
UN TURISTA EXIGENTE PERO “GASTÓN”
“Los japoneses son usualmente turistas muy exigentes”, sostiene Kentaro Kaneko, presidente de la Asociación Japonesa de Agencias de Viaje (JATA).
¿Qué motiva a la mayoría de los japoneses que viajan al exterior? Numerosas cosas, según la JATA.
Se sienten atraídos por lugares con una historia interesante que satisfaga la curiosidad intelectual, que haga aprender cosas nuevas y compararla con su propia historia; gustan de paisajes naturales y urbanísticos bonitos.
A los turistas de Japón les encanta probar platillos y bebidas de la cocina local y conocer acerca de su origen.
La posibilidad de hacer compras, ya sea de artesanías y recuerdos, como de artículos de lujo y de moda es otro incentivo.
Además, gustan de una buena vida nocturna en los sitios que visitan, así como de interesantes espectáculos artísticos.
Dos cosas son para ellos especialmente sensitivas: una es la limpieza de habitaciones, baños y adminículos como toallas y ropa de cama, entre otros. El lujo no es una condición indispensable. Y, en segundo lugar, una situación tranquila.
Según los estudios de JATA, los ciudadanos de ese país se asustan fácilmente por noticias de violencia, guerra o epidemias como la de SARS, y rápidamente desisten de viajar a un lugar si se enteran de algún suceso negativo de gran magnitud.
De acuerdo a funcionarios de JATA, un turista promedio japonés “consume y gasta casi tres veces más” que su equivalente europeo o estadounidense, aunque no proveyeron cifras concretas comparativas.
Si bien el grueso de los gastos de viaje se lo lleva el sector de los que viajan a estudiar al exterior, en 2004 los gastos de viajes de japoneses en luna de miel son los mayores entre el grupo de quienes viajan por placer.
Otro grupo importante es el de jubilados que quieren conocer otros países.
Preferentemente, quieren disponer de guías e información en su lengua materna.