- El consumo de agroquímicos y fertilizantes ha disminuido en el país, hay quienes aducen que se debe a los altos precios, otros que se debe al auge de la producción orgánica, pero la realidad es que estos insumos, para algunos de vital importancia, están en medio del dilema de la oferta versus una demanda que disminuye por asuntos de costos o preferencias
Ricardo Guerrero [email protected]
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Los productores dicen que debido a los altos costos de los agroquímicos y los fertilizantes no pueden “vitaminar” los suelos donde siembran, “de ahí el bajo rendimiento productivo y es que por más que queramos utilizar los fertilizantes necesarios es imposible por los altos precios que tienen”, señalaba Eduardo Rizo, presidente de la Unión de Cafetaleros de Nicaragua (Uncafenic).
Daniel Núñez, dirigente de la Comisión Nacional de la Ganadería (Conagan), coincide con Rizo, “los precios de los agroquímicos en este país son los más altos de Centroamérica, así no podemos tener los mismos índices de producción que el resto de productores de la región y ¿cómo se supone que vamos a competir con la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio (DR-Cafta)?, se pregunta el dirigente ganadero.
Orontes Lacayo, gerente general de Ramac, discrepa con los productores, quienes sostienen que en el país los precios de estos productos son los más caros de la región. “Las compañías que venden en Nicaragua y Centroamérica son las mismas que comercializan en todo el mundo, por lo tanto, los precios son los mismos”, señaló.
“Ellos establecen precios de acuerdo a los mercados, los volúmenes y las áreas. En Centroamérica las listas de precios de suplidores son los mismos y si hay diferencias son de centavos y eso se da por cuestiones de costos de puertos”, mencionó Lacayo.
Pero Luis Mejía, director de semillas del Ministerio Agropecuario y Forestal (Magfor), coincide con los productores al afirmar que los precios de los agroquímicos del país son los más caros, “aquí son más caros que en el resto de la región y por eso el productor necesita más recursos para poder vitaminar sus tierras”, indicó el funcionario.
Lacayo, de Ramac, reconoce sin embargo, que puede haber ciertas diferencias por el volumen negociado. “Nicaragua es el país centroamericano que consume menos agroquímicos y fertilizantes, por lo tanto, es el que menos importa, al importar menos el precio es más elevado”, sostiene.
“En Nicaragua y Costa Rica, por ejemplo, existe una gran diferencia de precios en el Gramoxone, (1.50 dólares por litro), la diferencia es que allá se venden dos millones de litros al año y aquí 300 mil litros, la mayoría de las compañías establecen sus precios de acuerdo a los volúmenes de demanda”, sostiene Lacayo.
Este empresario dice que Nicaragua es el menor consumidor de fertilizantes del istmo. El Salvador, por ejemplo, consume alrededor de un millón de toneladas y aquí cien mil, esto según Lacayo, es por que los productores nacionales fertilizan menos la tierra.
PROBLEMAS DE INFRAESTRUCTURA
Luis Osorio, secretario general del Ministerio Agropecuario y Forestal (Magfor), considera que los altos precios en los agroquímicos se deben a la inexistencia de infraestructura.
“Recordemos que cuando se da el auge algodonero, en este país había una gran cantidad de infraestructura establecida para las compañías distribuidoras de agroquímicos y fertilizantes, porque el sector demandaba una gran cantidad de esos productos, pero a raíz de la muerte del algodón muchas de estas empresas han elevado sus costos operativos por la poca demanda y el poco crédito para los insumos agrícolas”, señaló el funcionario.
Otra de las causas, que a juicio de Osorio, hacen que el productor compre menos fertilizantes, es la poca oferta de créditos bancarios para financiar el agro y asegura que los bancos prefieren darle financiamiento al sector comercio que a la producción, por considerarla “muy riesgosa”.
Lacayo asegura que el problema estriba en los puertos. “Tenemos un puerto de Corinto en el cual no se puede descargar la cantidad de fertilizantes que nos exigen por día, y tenemos que traer barcos pequeños, que no pueden descargar mucha cantidad, lo más que podemos descargar a diario son no más de cinco mil toneladas.
Entonces la diferencia radica en los costos de transporte, “no es lo mismo traer un barco con 30 mil toneladas que uno de cinco”, señaló Lacayo.
Sin embargo, el secretario del Magfor asegura que la crisis de precios que envuelve al sector se superará en la medida que se desarrollen los clústeres productivos que ya están en proceso.
PRODUCCIÓN ORGÁNICA DISMINUYE CONSUMO
Hay voces que argumentan que la reducción en el uso de plaguicidas y fertilizantes sintéticos se debe al auge de la producción, cada vez más avanzada de productos orgánicos.
Gerardo Escudero, representante para Nicaragua del Instituto Interamericano para la Cooperación para la Agricultura (IICA), detalló que los altos precios de los agroquímicos hacen que los costos de producción se eleven.
“La producción nacional tiene varios factores en contra, primero que no tiene créditos bancarios y si los tiene es a altos intereses y segundo por los altos precios en los insumos agrícolas, especialmente en los fertilizantes, lo que conlleva a una reducción en la producción”, estimó.
No obstante, este funcionario asegura que el consumo de agroquímicos ha disminuido, no sólo por los altos precios, sino porque la producción orgánica está creciendo de manera acelerada.
Recordemos que el rubro café que es uno de los que más consume agroquímicos y éste ha moderado su uso por la producción orgánica y Nicaragua es uno de los países que más avance tiene en agricultura orgánica, que es un proceso saludable, explicó Luis Osorio.
EL NEGOCIO DE LA UREA
La urea es el fertilizante más usado por los productores, cada año se consumen miles de toneladas de este abono, sin embargo, para que los altos precios de este producto no afecten a los pequeños productores, Nicaragua ha establecido alianzas con el Gobierno del Japón, mediante los cuales se consiguen anualmente 12 mil toneladas métricas de urea.
Yubrán Eslaquit, director del programa KR-2 del Instituto de Desarrollo Rural (IDR), manifestó que ellos reciben a través del programa “non proyect” del Japón una donación de urea y con eso se ha creado un fondo de contravalor para apoyar a los pequeños y medianos productores del país.
“Nosotros recibimos, cada año, 12 mil toneladas métricas de urea, las cuales las vendemos a una cantidad no mayor de 50 quintales por productor y a un precio mucho menor que el mercado”, señaló Eslaquit.
La urea vale hoy tres veces más que hace tres años, y ese es un problema externo. Nicaragua consume un total de cien mil toneladas entre fertilizantes y agroquímicos, “eso es una minucia, comparado con lo que consumen los demás países del área”, estima Orontes Lacayo, de Ramac.
El funcionario del IDR explicó a LA PRENSA que el donante ha orientado que no se puede vender más de 50 quintales por productor, “para eso llevamos un control, para que no se venda más de lo establecido por cada productor”, señaló.
Esta donación, según Eslaquit, incide en gran manera en los precios nacionales de los fertilizantes. “Cuando el IDR tiene fertilizante en sus inventarios los precios en el mercado se mantienen estables y cuando se terminan los inventarios los precios vuelven a subir en un porcentaje muy considerable”.
En los acuerdos establecidos con el donante tenemos prohibido venderle productos de agroexportación, como el café y la caña de azúcar, para los ingenios.
“Nosotros sólo apoyamos al pequeño agricultor”, mencionó Eslaquit. Japón ha apoyado a Nicaragua con fertilizantes y otros implementos agrícolas desde 1990, con más de 140 mil toneladas de fertilizantes y más de 64 millones de dólares en programas de apoyo a los pequeños y medianos productores. Este año el apoyo en fertilizantes llega a cinco millones de dólares.