Anne Pérez [email protected]
El Procurador de Derechos Humanos, Omar Cabezas, se hizo acompañar de todo su gabinete administrativo para asegurar ante la opinión pública de que no hay problemas en esa institución.
Sin embargo, las “diferencias conceptuales” entre Cabezas y el subprocurador de Derechos Humanos, Adolfo Jarquín, se recrudecieron después de que el segundo emitiera un pronunciamiento público, en el que asegura se están vulnerando los derechos humanos del reo y ex presidente Arnoldo Alemán.
Ante ese pronunciamiento, Cabezas le reclamó a Jarquín, y declaró que “no voy a permitir, que en la PDDH, nos metamos en polítiquería”.
Cabezas insistió en que hablaría con Jarquín, para “presionarlo y trabajar en conjunto, pero cuando me falle, veré qué hago”.
El subprocurador, por su lado, explicó que “el procurador está equivocado en todo, y quiere manejar esta institución (PDDH) como un feudo de él”.
Además, agregó que “él (Cabezas) no es mi jefe y no tengo porqué obedecerle”.
El procurador y subprocurador, de tendencia sandinista y liberal respectivamente, fueron electos en enero pasado dentro del parlamento, como parte del pacto de liberales y sandinistas.
Aunque la intención de los diputados de la Asamblea Nacional, al elegirlos, era de mejorar el trabajo de la PDDH, la decisión sólo ha provocado mayores problemas.