El error humano o las malas condiciones climatológicas son las hipótesis sobre la tragedia aérea en la selva peruana.

Dramáticos relatos de sobrevivientes

AP-EFE PUCALLPA, PERÚ.- Los 58 sobrevivientes del accidente aéreo en la selva de Perú salvaron sus vidas ayudándose unos a otros a escapar del avión en llamas, mientras sufrían los estragos del fuego consumiéndoles la piel, según sus dramáticos relatos. “Sentíamos que hasta los huesos se nos quemaban. Por eso cuando salimos del avión lo […]

AP-EFE

PUCALLPA, PERÚ.- Los 58 sobrevivientes del accidente aéreo en la selva de Perú salvaron sus vidas ayudándose unos a otros a escapar del avión en llamas, mientras sufrían los estragos del fuego consumiéndoles la piel, según sus dramáticos relatos.

“Sentíamos que hasta los huesos se nos quemaban. Por eso cuando salimos del avión lo primero que muchos hicieron fue tirarse al agua para mitigar el dolor”, narró Germán Cornejo, de 26 años, uno de los sobrevivientes de la tragedia ocurrida el martes.

Una niña de 9 años, Romina Marapara, era el jueves la imagen de la tragedia. Ella yace en el Hospital del Niño en Lima, con el rostro quemado y sin poder abrir los ojos por la hinchazón.

Una fotografía de la niña fue publicada en la primera plana del diario El Comercio, que la califica como heroína, pues atinó a cargar en brazos a su primo Juan Carlos Valles, de año y medio, luego del impacto del avión en una zona fangosa de la selva.

COMIENZA LA PESADILLA

La nave de la aerolínea TANS, en la ruta Lima-Pucallpa-Iquitos, había hecho un vuelo normal hasta que empezó a aproximarse al aeropuerto de Pucallpa, en la selva, a 490 kilómetros al noreste de Lima, según los testimonios.

Repentinamente, el tiempo cambió, el avión atravesó una nube negra y empezó a sacudirse violentamente por la fuerte turbulencia.

“En un momento, la turbulencia realmente empeoró y el avión comenzó a ‘zamaquearse’ (sacudirse) duro, y finalmente lo que yo sentí fue que en un momento el avión perdió sustentación, sentí que bajaba con una gran fuerza y me pareció sentir también que el piloto trataba de hacer que las turbinas funcionen, que trabajaran con fuerza para elevarse”, recuerda Johnny Herrera, en su lecho del hospital en Pucallpa.

“Parece que esa maniobra no funcionó, porque poco después nosotros caímos con fuerza contra el piso… y después vino todo lo que es el arrastre del avión. Eso habrá sido como unos diez segundos o un poco más… Vi que todas las cosas comenzaban a volar como los asientos, y en un momento cerré los ojos y bueno me dije ‘espero lo que Dios diga’”, agregó.

La versión de TANS —una aerolínea estatal, operada por pilotos de la Fuerza Aérea— es que en el momento del aterrizaje un “wind shear” o viento cruzado desestabilizó el avión y que el piloto al perder control de la nave la dirigió hacia un pantano para amortiguar el impacto, pero gana terreno la hípótesis de un error humano.

“Salimos por la puerta de emergencia de la izquierda, pero no había tiempo, entonces fuimos por atrás, y bueno yo creo que de una manera la lluvia nos ayudó porque nosotros estábamos quemados”, cuenta otra sobreviviente desde su lecho en la clínica en Lima.

“Nosotros queríamos proteger a un bebé que salvó un señor. Él nos dijo que por favor hagamos un círculo para proteger a este bebé de la lluvia, porque la lluvia estaba bastante fuerte y este bebé estaba bien grave”, recuerda.

El bebé de aproximadamente un año fue auxiliado por Gabriel Vivas, un ciudadano estadounidense de origen peruano, quien salió ileso del accidente así como su esposa, su hermano Leandro, y las tres hijas de éste de 15, 12, y 10 años.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí