Pandora

Luis Sánchez Sancho

El amigo César Augusto Bravo, de Santo Tomás de Chontales, me pidió escribir sobre Pandora, la que según el mito griego fue la primera mujer de la humanidad y abrió la caja en la que Zeus había ocultado todos los males, junto con la esperanza.

Pandora, quien fue creada como un ser hermoso y lleno de cualidades, pero insensata, abrió la caja por curiosidad y los males salieron y se esparcieron por todo el mundo. Sin embargo dentro de la caja quedó la esperanza, para que sirviera de consuelo a los humanos en medio de todos los sufrimientos que deben padecer por culpa de Pandora.

De Pandora hablé rápidamente en la columna del 4 de octubre del 2002, que fue dedicada a la Esperanza, a la que los griegos llamaban Elpis y los romanos Spes. Elpis, hija de la Noche, hermana de Sueño —el que dejaba en suspenso las penas— y de Muerte —la que ponía fin a las penas —, fue ocultada en la caja que Zeus entregó a Pandora, debajo de todos los males.

Pues bien, al principio, después del Caos sólo existían los dioses y los titanes gigantescos. A uno de éstos, llamado Prometeo, primo de Zeus, se le ocurrió hacer al hombre con el barro de la Tierra y le dio una forma igual a la de los dioses. Luego, para diferenciar al hombre de los animales, no sólo en la forma sino también en su esencia, Prometeo tomó un poco del fuego del cielo y le dio la inteligencia (según otra leyenda, Prometeo habría dado el fuego a los hombres para que pudieran comer la carne cocinada).

Al ver a la criatura que hizo Prometeo, Zeus sintió envidia y le ordenó a Hefastos (Vulcano en la mitología romana), que hiciera a la mujer para que acompañara y amara al hombre, y que al mismo tiempo lo atormentara.

Cuando los otros dioses vieron a la hermosa criatura que había hecho Hefestos, quisieron poner en la nueva criatura algo de su propia parte. Y así fue que Afrodita le dio la hermosura, Atenea la sabiduría, Apolo el talento y la delicadeza artística, Hermes la elocuencia y los demás dioses algunas otras características. ¡Ah! Pero por instrucciones de Zeus, Hermes le dio también la curiosidad, la astucia y la disposición a la intriga.

Culminada su obra, los dioses llamaron Pandora (que quiere decir “la bien dotada”) a aquella encantadora criatura que parecía una diosa. Entonces Zeus, todavía molesto con Prometeo decidió darle a Pandora como esposa, y a ésta le entregó una caja con el encargo que se la entregara a su marido apenas se hubiesen casado. Pero Prometeo temía una venganza de Zeus y desconfió de su regalo, de modo que se lo entregó a su hermano, Epimeteo, quien al ver a la hermosa criatura de inmediato se casó con ella.

Después, Pandora, quien siempre andaba hurgando por todas partes, encontró la caja que había quedado olvidada en un rincón, la abrió, y al instante salieron y se esparcieron por todos lados, la muerte, el dolor, la enfermedad, la pena moral, la guerra, la hambruna, la sequía, los terremotos, las inundaciones, en fin, todas las calamidades que desde entonces y para siempre azotan a la humanidad.

Sin embargo, en la caja de la vida humana quedó Elpis o Spes, o sea la Esperanza, cuya misión es ayudarle a la gente a sobrellevar sus desgracias y a darle confianza en que lo malo pasa con el tiempo y que algún día todo cambiará para ser mejor.

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