Guillermo Rothschuh Villanueva
La cuarta edición del postgrado Comunicación y Derechos de la Niñez en la UCA se inició bajo un nuevo contexto. Frente a una nueva realidad. Bastaba lanzar la mirada sobre las cifras en la cobertura de los medios escritos para enterarnos de los pasos trascendentales ocurridos. Los medios publicaron 6157 (Red Andi-Dos Generaciones) informaciones relacionadas con la niñez. ¿Qué nos indican estos números? ¿Cómo apreciar su lectura? ¿De qué manera han incidido los otros postgrados impartidos en la UCA para la consecución de este logro? ¿Cómo no valorar y elogiar el trabajo desplegado por medios y periodistas? Se ha dado un enorme salto. Las exigencias planteadas acerca de la necesidad de incorporar el tema de la niñez en la agenda cotidiana de los medios han sido exitosas. No podemos dar por concluida la tarea. Entramos a una nueva fase. El análisis de las informaciones nos dará una visión certera de los logros alcanzados. Las cifras siendo positivas no lo constituyen todo. Estamos a mitad del camino. Esperemos los resultados del análisis.
La apertura del cuarto postgrado se debió a varias certezas. La más importante relacionada con la valoración positiva de los postgrados anteriores. Existe el convencimiento de que mucho de lo alcanzado se debe a la implementación de estos cursos. Los periodistas egresados (106), han sido una fuerza catalizadora. Parte de las transformaciones ocurridas a ellos se deben. Esto implicaba dar continuidad a una tarea que ha mostrado en la práctica las sinergias que pueden generarse entre medios y universidad. Debía darse continuidad a los cursos sometiéndolos a una revisión que permitiera avanzar más allá de lo obtenido. Una digna manera de conmemorar el 45 Aniversario de la UCA.
Como rémora, existe reincidencia entre muchos periodistas de continuar juzgando al Código de la Niñez y Adolescencia como factor de impunidad. La mirada continúa puesta sobre el Libro Tercero. A estas alturas ya debería de haber ocurrido un cambio de actitud. Exigir al Estado otro comportamiento en relación a sus deberes con los niños, niñas y adolescentes en un país en que constituyen más del 54 por ciento de la población. Para amplios sectores de nuestra sociedad ha sido difícil aceptar a la niñez como sujeto de derecho. No es sólo una carencia nacional, ni privativo de los nicaragüenses. Está incorporada en la agenda global. En su análisis de la familia contemporánea, Anthony Giddens introduce el tema de la niñez como algo insoslayable. Su visión no es alentadora. En su repaso sobre la familia tradicional expone que “no sólo las mujeres no tienen derecho, tampoco los niños”. Agrega, “la idea de consagrar los derechos infantiles en la ley es, en términos históricos, relativamente reciente”. Giddens introduce el tema como parte de la agenda globalizadora. Ignacio Ramonet sostiene lo mismo, en las Guerras del siglo XXl. La situación infamante de millones de niños en el mundo le parecen inmorales. Los datos son aterradores. En América Latina trabaja uno de cada cinco niños, en África uno de cada tres, en Asia ¡uno de cada dos!
Tenemos que continuar hacia delante. Lo primero y determinante es resituar a los niños como sujetos de derecho. Éste debería ser el cambio de enfoque más oportuno. El otro cambio, pasar de la simple cobertura noticiosa al análisis e interpretación de los fenómenos sociales, económicos, educativos y culturales en que se ven envueltos los niños. Una postura de esta naturaleza resultaría fructífera. Desandar el camino de una manera distinta. El ciclo de la cobertura noticiosa debe complementarse con un nuevo enfoque y otra mirada. Todo cuando acontece en el mundo de la niñez exige del análisis franco y abierto. Se haría una nueva contribución en el abordaje del problema.
Hay que rejerarquizar los temas. El de la violencia resulta el más dramático y sensible. Esto hace mucha falta. Sería un logro enorme y necesario. Si como resultado de esta iniciativa sólo se obtuviese este objetivo, el curso resultaría un éxito total. Los 40 alumnos inscritos deben encaminar los pasos en esta dirección. La mayor esperanza de los medios es que lleven a sus mesas de redacción nuevas iniciativas, más audaces que contribuyan a realizar una mejor oferta informativa a esta sociedad. La academia se vería recompensada y la niñez nicaragüense obtendría un trato más digno y enaltecedor por parte del periodismo nacional. Los medios brindarían un nuevo aporte a la sociedad nicaragüense. ¡Ésta es la meta!
El autor es decano de la UCA.