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Marchas “blancas”
Este próximo domingo, 28 de agosto del 2005, se realizará en Chinandega una nueva marcha de las que varios movimientos cívicos —secundados por partidos políticos democráticos—, vienen llevando a cabo desde junio del corriente año, cuando una enorme multitud marchó de manera ordenada y pacífica por algunas calles de Managua.
Como se sabe, estas marchas cívicas son convocadas para protestar contra el pacto y la corrupción de las cúpulas del FSLN orteguista y del PLC arnoldista, y expresamente para rechazar las reformas constitucionales espurias que los pactistas aprobaron en enero de este año, las cuales todavía no se han aplicado debido a la resistencia del Poder Ejecutivo a acatarlas y por las protestas de la población, que las ha rechazado categóricamente tanto en las calles como por medio de las encuestas.
Son “marchas blancas”, dijo el jefe del FSLN, Daniel Ortega, después de la manifestación de Granada en julio pasado, con un tono de descalificación como si llamar “blancas” a estas demostraciones cívicas fuese el peor insulto que se le pudiera hacer a una persona o a un movimiento social o político.
Pero, ¿qué quiso decir realmente el líder sandinista con eso de que las demostraciones cívicas de los nicaragüenses democráticos y adversarios de la corrupción son “marchas blancas”?
Ortega no lo explicó, pero considerando su formación comunista suponemos que se refería al concepto de “blancos” que usó Vladímir Ilich Ulianov (Lenin) para referirse a los adversarios de la revolución comunista soviética de Rusia de 1917.
En efecto, debido a que la bandera del Partido Comunista ruso (después soviético), era rojo encendido, con este color se cubrió totalmente el país y Lenin llamó Ejército Rojo a la fuerza armada que organizó León Trotzki para imponer la revolución comunista. Y para establecer un claro contraste cromático con la oposición, llamó “blancos” a todos sus opositores. Por eso fue que las agrupaciones armadas que lucharon contra la consolidación del régimen totalitario comunista, pasaron a la historia con el nombre de Ejército Blanco, y blancos se les llamó a todos los que de cualquier manera no estaban de acuerdo con la dictadura comunista.
Pero aquella denominación de “blancos” que se dio a los adversarios de la dictadura comunista de Rusia, no fue una originalidad del caudillo comunista soviético, Lenin. En realidad, éste la tomó del lenguaje que se usó en la Francia revolucionaria de finales del siglo XXVIII, es decir, durante la Gran Revolución Francesa de 1789 a 1889, cuando en la sublevación campesina conocida como Guerra de la Vendée la bandera que enarbolaban los partidarios de la restauración monárquica era de color blanco, y por eso la gente los llamó “blancos”.
De manera que usar ahora, en el siglo XXI, ese lenguaje para pretender descalificar a una persona o a un movimiento político o social, es un anacronismo propio de una mentalidad obsoleta. Más bien es honroso cubrirse con el color blanco, porque éste simboliza la paz, la tolerancia y el espíritu cívico, además de su antigua significación religiosa de pureza, inocencia y santidad de la vida.
De manera que quienes han marchado cívicamente por las calles de Managua y Granada, los que marcharán este domingo próximo en la ciudad de Chinandega y quienes lo harán después en otros lugares del país, no tienen por qué sentirse ofendidos por el calificativo de “blancos” que les ha dado Daniel Ortega. Todo lo contrario, esa expresión del líder sandinista que pretendió ser descalificativa y ofensiva, hay que tomarla más bien como un reconocimiento —de quien es corresponsable de la corrupción política que se ha impuesto en el país y el que pretende restaurar el régimen autoritario pro-castrista en Nicaragua—, al carácter patriótico, nacionalista, democrático, transparente, cívico y pacífico de las personas que participan en las marchas contra el pacto y la corrupción.
En todo caso, lo único que podría ser preocupante con la calificación de “blancos” que el líder del FSLN ha hecho a los organizadores y participantes en las marchas cívicas contra el pacto y la corrupción —considerando que el comandante Daniel Ortega tiene formación militar además de comunista—, es que ese concepto lo hubiera usado en el sentido de que “blanco” se le dice también a cualquier objeto u objetivo al que se le dispara con armas de fuego.