El DR-Cafta: un desafío interesante

Eddy Betanco B. Los Tratados de Libre Comercio (TLC) son instrumentos del comercio internacional en el que dos o más países se otorgan recíprocamente concesiones arancelarias para incrementar sus perspectivas de exportaciones y fortalecer sus economías. El DR-Cafta es un TLC en el que se persiguen estos objetivos. Obviamente al DR-Cafta se le podría calificar […]

Eddy Betanco B.

Los Tratados de Libre Comercio (TLC) son instrumentos del comercio internacional en el que dos o más países se otorgan recíprocamente concesiones arancelarias para incrementar sus perspectivas de exportaciones y fortalecer sus economías.

El DR-Cafta es un TLC en el que se persiguen estos objetivos. Obviamente al DR-Cafta se le podría calificar como el primer gran desafío del siglo XXI a la economía de Nicaragua, dado que la producción exportable es muy limitada y poco competitiva, careciéndose de recursos para modernizar el aparato productor y por el confuso ambiente político, en el cual los dirigentes partidarios no demuestran voluntad de crear condiciones propicias para el desarrollo socioeconómico sostenido de Nicaragua.

El DR-Cafta es un compromiso comercial que exige el diseño de una estrategia y de mucha disciplina operativa en su implementación tanto del sector público como privado. Históricamente la ausencia de estrategias y la falta de coordinación entre los involucrados han ocasionado la posición poco competitiva de Nicaragua en el mercado internacional, siendo ejemplos, la participación deficitaria crónica de Nicaragua en el Mercado Común Centroamericano desde 1960 y las reducidas exportaciones a México en el marco del TLC desde 1998. Es decir, Nicaragua tiene 45 años de no utilizar con eficacia estos dos importantes TLC.

La brecha tecnológica, financiera y gerencial entre Nicaragua y Estados Unidos es evidente. Sin embargo el DR-Cafta ofrece oportunidades que mediante un esfuerzo conjunto del Gobierno, productores, sistema financiero, etc. Nicaragua podría lograr gradualmente penetrar no sólo en el mercado de los Estados Unidos, objetivo que requiere adecuación de políticas, reestructuración institucional, clima político estable, capacitación de recursos humanos, etc. Sobre este particular el sector educación sería un medio eficaz para desarrollar en el nicaragüense una mentalidad exportadora desde la primaria, transmitiéndose conceptos sencillos y prácticos sobre la importancia socioeconómica de exportar principalmente procesando materias primas locales, que generan mayor valor agregado, superior al de la maquila.

Estos conceptos se podrían afinar en secundaria y a nivel de carreras técnicas incorporando en el pensum la materia Desarrollo de Exportaciones, con ejercicios conceptuales sobre formulación de proyectos de exportación con ejemplos sencillos de análisis financieros, técnicos, de mercados externos, etc. Con esta base de estudios los bachilleres contarán con una nueva opción para seleccionar una carrera a nivel universitario con énfasis en desarrollo de exportaciones. Actualmente miles de profesionales se encuentran en desempleo con tendencia a incrementar con los miles de estudiantes universitarios por graduarse, quienes se encontrarán con un mercado laboral con escasa capacidad de absorción de profesionales, técnicos y obreros, tanto en el campo como en la ciudad.

En esta coyuntura de obstáculos y oportunidades comerciales diversas entidades tales como: Pro-Nicaragua, sector financiero, Gobierno, Asociación de productores urbanos y rurales, universidades, son organismos claves para diseñar una estrategia para atraer inversiones y crear condiciones de competitividad dirigidas a: 1) Empresas Pyme que laboran productos que mayoritariamente destinan al mercado local, pero con serias limitaciones para exportar, 2) Empresas que procesan productos con cuotas de exportación en el DR-Cafta, pero requieren más apoyo para completar las respectivas cuotas asignadas: lácteos, carne, mantequilla de maní, textiles incluyendo apoyo para cultivar algodón, producción de hilazas y telas y 3) Productos industriales diversos con 100 por ciento de acceso libre e inmediato a Estados Unidos. Siendo oportuno revisar los productos que tienen libre acceso a Estados Unidos y México con el TLC lo cual ampliaría las expectativas de mercado. Las nuevas políticas tiene que orientarse no sólo en función del DR-Cafta, sino también creando estímulos de manera que la oferta exportable adquiera altos niveles de competitividad con capacidad de penetrar aún en países con los cuales no se han suscrito TLC.

Nicaragua carece de recursos para satisfacer los requerimientos para generar oferta exportable en el marco del DR-Cafta, no obstante asumimos que la cooperación internacional podría ser más receptiva si se le presenta una estrategia confiable con respaldo de gobernabilidad. La mayoría de los nicaragüenses esperan que la Asamblea Nacional ratifique el DR-Cafta a la mayor brevedad posible para crear confianza entre los inversionistas locales y foráneos. La no ratificación del DR-Cafta no perjudica a los adversarios políticos, ya que éstos disfrutan de ingresos aceptables, sino a los cinco millones de nicaragüenses cuya mayoría está integrada con población que tiene diferentes grados de pobreza.

El DR-Cafta es un desafío interesante, porque motiva reflexiones sobre las causas históricas que han originado el lento desarrollo socioeconómico de Nicaragua y porque pone en perspectiva el futuro de Nicaragua mediante políticas de mayor impacto en lo social y económico. La bolsa está en la cancha de Nicaragua.

El autor es economista.

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