La expansión de los servicios y su importancia en la vida socioeconómica

José Antonio Poveda Salvatierra La expansión vertiginosa y sostenida de los servicios representa una de las transformaciones más importantes de la economía contemporánea. La sociedad moderna se ha convertido en consumidora por excelencia de servicios de modo consciente o no, directa o indirectamente, a su gusto o no. Los gastos en servicios pueden ser directos […]

José Antonio Poveda Salvatierra

La expansión vertiginosa y sostenida de los servicios representa una de las transformaciones más importantes de la economía contemporánea.

La sociedad moderna se ha convertido en consumidora por excelencia de servicios de modo consciente o no, directa o indirectamente, a su gusto o no. Los gastos en servicios pueden ser directos o complementarios. En el presupuesto de una nación, empresa o familia se destina más de la mitad de los ingresos disponibles a servicios como transportes, comunicaciones, financiamiento, turismo, servicios comerciales o médicos, publicidad y recreación, entre otros. Con frecuencia se puede elegir buena parte de esos servicios, pero en ocasiones ello no es posible.

Por supuesto, el mercado ofrece márgenes de opción siempre que se tenga información. Dado que los servicios comúnmente se pagan antes de consumirlos y de medir sus resultados, tanto más valioso será un sistema de información confiable y de calidad para reducir intersecciones del mercado.

Algunos servicios se derivan o complementan con otros; se consumen sin que se pueda elegir porque están integrados al costo de los productos, entre ellos los servicios de publicidad, los intereses de financiamiento, la comercialización o el transporte. Se trata en cierta medida de una demanda complementaria de servicios que forma parte importante del valor agregado de los bienes que se consumen. Éste es un aspecto sustancial de algunos servicios, pues el consumidor paga algo adicional porque los bienes o servicios que necesita llevan una carga de servicios que no es posible ver por separado.

Hace algún tiempo los servicios no alcanzaban las proporciones que actualmente ocupan en los presupuestos del gobierno, las familias y las empresas. La probable hipertrofia supone un exceso o desequilibrio en que las pérdidas superan a los beneficios, en tanto podrían estar sobrevaluados el trabajo y las utilidades de los beneficiarios. Supone además un efecto de aumento en el costo de la vida, es decir, la reducción de la capacidad de compras de algunos bienes necesarios o el endeudamiento crónico.

La fuerza de publicidad y las ventas han modificado los patrones de consumo. ¿Hasta dónde y cómo pueden sostenerse y con qué ventajas o implicaciones? La tendencia a un consumo elevado en servicio implica serias consecuencias en el empobrecimiento de buena parte de la población. El ingreso o pastel no consta sólo de alimentos, vestidos, calzado o vivienda, sino de una creciente proporción de servicios de salud, transporte, publicidad, financiamientos y otros.

Los servicios de transporte urbano y de alquiler de vivienda, por ejemplo, significan un peso enorme en los grupos de bajos ingresos, los cuales reducen los niveles de compra de alimento. Las políticas reguladora de los gobiernos se centran en los productos agrícolas o industriales, pero usualmente no toman en cuenta los servicios o intangibles; asimismo es relevante que con excepción de los servicios educativos y de salud, muy poco se toma en cuenta el papel de los servicios en las políticas contra la pobreza. Parece congruente en cierto modo la subestimación teórica del sector de los servicios en una realidad en la que faltan alimentos, vestidos, vivienda o calzado para millones de familias, todo lo cual se ha hecho depender directamente de la fortaleza industrial y de la agricultura. Sin embargo, si es posible detectar posibles fallas en el funcionamiento de los servicios o de alguno de ellos, como transporte o crédito, entonces ¿es posible contribuir a mejorar los márgenes de distribución de algunos alimentos o productos básicos y por tanto el costo de la vida?

Las relaciones de los servicios con los sectores productivos siempre han sido importantes. En toda las civilizaciones, los servicios de educación, salud y comunicaciones, o bien el comercio exterior, el transporte marítimo o los bancos, han dejado testimonio de creatividad, despliegue de energía y asimilación e impulso de tecnologías e innovaciones. La capacidad de los servicios públicos para aglutinar y promover el esfuerzo y el ahorro de la sociedad entera mediante la coerción en la capacitación y administración de impuesto o contratación de créditos, les permitió emprender y organizar empresas de gran escala e innovaciones trascendentales en su momento.

Los niveles de pobreza rurales, principalmente en los países en desarrollo, provocarán más emigraciones hacia las grandes ciudades y aún a países ricos; así aumentarán los riesgos de que la pobreza crezca en las zonas urbanas y se generen presiones sociales y económicas de mayor escala.

Determinados servicios, como los culturales y educativos, de esparcimiento, de comunicaciones, y de turismo, desempeñan un papel de importancia como catalizadores de las múltiples tensiones derivadas de la inseguridad en la vía publica, de los contaminantes o del tráfico vial. El desarrollo urbano es un reto y brinda oportunidades extraordinarias para diversas instituciones, como partidos políticos, organizaciones no gubernamentales, servicios de salud, grupos religiosos y medios de comunicación que obtienen ventajas en las concentraciones y los mercados masivos.

El autor es Vicedecano Facultad de Derecho UNAN-León.

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