- Carlos Amín, reconocido empresario chileno, visitó Nicaragua recientemente. Insiste en la necesidad de mejorar las facilidades para hacer negocios en el país, lo cual será importante para aprovechar las oportunidades que traería la apertura comercial con el DR-Cafta. Pero hace una recomendación: Hay que tomar medidas para proteger a los pequeños empresarios y productores, y hacer los esfuerzos necesarios para mejorar la educación y la salud, pilares fundamentales para el desarrollo de un país
Ricardo Guerrero [email protected]
Coesam, es el nombre de la empresa familiar chilena que dirige Carlos Amín, en el 2002 fue premiada como la mejor Pyme de ese país del sur. Han estado exportando cascarilla de rosa mosqueta deshidratada, durante más de 30 años, y ahora se prepara para lanzar al mercado estadounidense su línea de cosméticos de rosa mosqueta.
En Nicaragua, Amín se reunió con muchos empresarios con los que buscó y encontró alianzas para la manufactura de algunos productos, ya que sugiere que los nicaragüenses debemos sacar adelante este país, pero otorgándole mayor valor agregado a la producción.
Afirmó y con mucha seguridad que el Tratado de Libre Comercio negociado entre Centroamérica, República Dominicana y Estados Unidos (DR-Cafta) sería aprobado por el Congreso norteamericano, pero “antes que lo aprueben ustedes (diputados nacionales) deben preparar algunas medidas que amortigüen el posible impacto que el acuerdo podría causar a los pequeños productores nacionales”, insistió.
El libre comercio entre los tres gigantes Canadá, Estados Unidos y México (Nafta) ha dejado a los mexicanos, según recuerda, “muchas lecciones” que deben ser aprendidas por los nicaragüenses.
¿Qué es la rosa mosqueta, tengo entendido que ustedes fueron los primeros en darle valor agregado a esta planta?
Es una planta salvaje de origen oriental, conocida en Europa desde hace muchos siglos. Es famosa por su alto contenido de vitamina A, E, C y B1 y B2, con excepcionales propiedades regenerativas y cicatrizantes. Los frutos de esta planta poseen una diversidad de propiedades: borran arrugas, cicatrices, quemaduras y manchas de várices, repone nutrientes esenciales para la piel, y se aplica aún en los casos más serios. Hace más de 30 años mi papá, un odontólogo de profesión, se dio cuenta de la demanda de rosa mosqueta en Europa, allá en mi país (Chile), era considerada una maleza. Se interesó y empezó a investigar. Su primera exportación fueron dos toneladas de cascarilla a Alemania. Al parecer el interés por el producto fue aumentando.
¿Considera que su empresa es muy importante para la economía de su país?
Vendemos alrededor de cuatro millones de dólares al mercado internacional anualmente. Actualmente la empresa exporta casi 800 toneladas, al año, de cascarilla de rosa mosqueta molida, crece en Chile en forma silvestre. La recolección de este fruto es manual, lo que genera empleo para unas 32 mil personas, esa es una cifra considerable para la economía de un país.
¿Existen otras compañías que se dediquen a realizar negocios con la rosa de mosqueta?
No, mi padre fue el descubridor de la original rosa de mosqueta a nivel mundial, no existe otro investigador antes de mi padre, por lo tanto mi obligación y responsabilidad con el mundo es prestigiar esa materia prima chilena que le hemos dado distintas aplicaciones, tanto en el mercado alimenticio como en el farmacéutico.
Cómo ha cambiado el mercado desde esa época, ¿cuál es la situación actual?
Obviamente son más de 30 años, no te los puedo relatar todos porque yo era aún muy joven… (risas)… Pero hablando ya en serio, en ese entonces éramos una compañía muy pequeña, hemos pasado a ser hoy en día una compañía que está presente en todo el mundo, con un tamaño mucho mayor, y sobre todo con un producto que compite a nivel y con calidad de clase mundial. Tenemos oficinas en Japón, Dinamarca, España, Corea y México. Esta maleza está destacándose con un gran valor a nivel mundial. Nuestro proyecto para este año es invadir el mercado norteamericano con rosa mosqueta. Aproximadamente el 95 por ciento de las ventas anuales de Coesam —alrededor de US$4 millones— están constituidas por exportaciones: Alemania representa el 40% y Japón el 30%. No obstante, en la actualidad las ventas a Estados Unidos sólo alcanzan un total de US$150,000 al año.
¿Es usted un fiel creyente de los tratados de libre comercio?
Es un proceso que no se va a paralizar, es un asunto que va a continuar y es mejor subirse al tren de la victoria (acuerdos comerciales), pero antes hay que capacitarse, el que no quiera moverse de la situación actual ese va a morir, él que se prepara aprendiendo idiomas y lo que existe hoy día en el mundo no va a tener problema, porque nuestro mercado no está en Nicaragua ni en Chile, sino en el resto del mundo. El consumidor está en el mundo. Ustedes tienen un paraíso, lo que siembran brota y eso deberían aprovecharlo otorgando un mayor valor agregado a esa producción.
¿El TLC de Chile ha sido una experiencia muy alentadora para usted como empresario?
Chile ha sido un país que producto de la estrategia económica implantada 25 años atrás ha logrado separar el tema político gubernamental de lo económico productivo. Creo que ese ha sido el paso más importante, eso ha permitido que la economía avance a una velocidad que la contingencia política no le afecte. La estructura en nuestro país ha permitido que los funcionarios públicos de carrera permanezcan en sus puestos cuando hay cambios de gobierno y eso ha significado darle continuidad a un proyecto país donde la clase política no se involucra y no es el artista principal, yo creo que sólo de política no vamos a vivir. Recordemos que si no hay ventas no hay ingresos para mejorar los sueldos y el estándar de vida de la población y por eso creo que los acuerdos de libre comercio son muy alentadores, sobre todo para países pequeños como Nicaragua. El hecho de que Estados Unidos haya abierto sus puertas a este país representa una enorme oportunidad y deben tener cuidado de no perderla.
¿Cuándo se firmó el primer acuerdo comercial en Chile cómo se sintieron?
Tuvimos miedo igual que ustedes y eso es razonable, yo les invito a defender sus posiciones y sus tierras con firmeza para que sean escuchados y sean considerados los requerimientos que un negociador va a llevar a cabo con otro sector del mundo, ese negociador debe de llevar las coordinaciones de todos los sectores.
¿Los campesinos creen que es un acuerdo entre un burro amarrado contra tigre suelto?
Estoy completamente de acuerdo y tienen razón pero en la medida que el productor se de cuenta y acepte que el mundo está evolucionando, ya no pueden seguir pensando cómo era el mercado de hace 20 años cuando mandábamos una carta por barco y llegaba 30 días después, hoy todo es instantáneo.
¿Estos tratados han beneficiado a los pequeños países?
Chile ha firmado tratados con países muy grandes y lo que nos ha hecho es expandir nuestras fronteras y nos dan a conocer en países muy lejanos. Todo es posible depende de nuestra actitud, nosotros tenemos que darnos nuestro lugar. Uniendo fuerzas podemos salir del subdesarrollo que tienen los países pequeños. El sector de las pequeñas y medianas empresas debe unirse para salir adelante, sólo así podrán competir en un DR-Cafta y sólo así podremos lograr que nos paguen un precio justo por los productos, y poder hacer una distribución justa de las riquezas.
Semillas de crecimiento
Carlos Amín Merino, ex oficial de Ejército, a los 10 días de casado debió partir hacia Punta Arenas, ante el eventual enfrentamiento con Argentina.
A los 20 años empezó a trabajar en la empresa familiar, estudió en la alianza francesa, luego se metió a estudios militares, egresó como oficial de ejército y llegó hasta el grado de teniente. Le tocó enfrentar el conflicto entre Chile y Argentina y su unidad quedó movilizada en el extremo sur, hasta después de siete meses volvió a ver a su esposa. Se retiró en 1979 de la institución castrense.
Según Amín, hasta la fecha, Coesam, la empresa que dirige, ha inventado 62 productos diferentes. No obstante, a pesar de la aparente interminable ola de innovaciones, Amín sostiene que Coesam no tiene ambiciones de mayor crecimiento, sino que está buscando consolidar su posición. Pronostica ventas por sobre US$4 millones, en el 2005, alrededor de 21% más que los US$3.3 millones, esperados para este año.
Al poco tiempo de su fundación, Coesam empezó a realizar estudios conjuntos con instituciones de investigación y universidades locales, sobre los beneficios medicinales de la rosa mosqueta. Producto de tales estudios, se identificaron los altos contenidos de vitamina C y de los antioxidantes betacaroteno y licopeno del fruto. “Ha sido ampliamente aceptado que el aceite de rosa mosqueta regenera los tejidos de la piel y repara la piel dañada”, puntualiza Amín.