Edgard Rodríguez C.
“No encuentro ninguna diferencia entre un jonrón de 320 pies y uno de 500. ¿Acaso impulsa más carreras?”, cuestionó hace algunos años, Benjamín Oglivie, el panameño que patrullaba el jardín izquierdo de los Cerveceros.
En realidad no hay más remolques. Pero siempre ha sido atractivo debatir en torno a quién es el bateador de más poder en un circuito sin usar necesariamente como parámetro, el número de jonrones que conecta.
¿Quién tiene más punch Próspero González o Stanley Loáisiga? Ésta podría parecer una inquietud absurda. Sólo Ernesto López ha conectado más jonrones aquí que Próspero y Loáisiga aún no tiene una campaña de 10 toletazos.
Sin embargo, el debate no es quién conecta más jonrones, sino quién envía la bola más lejos, algo que los scouts llaman raw power, o poder crudo.
“A mí me ha impresionado muchísimo Freddy Chévez”, dijo el manager cubano Jorge Fuentes, quien dirigirá a la Selección Nacional de Beisbol en el Mundial de Holanda.
Es más, Fuentes aseguró que el poder de Chévez es comparable con el de los cubanos Orestes Kindelan y el de Omar Linares. Y fue entonces cuando algunas cejas se elevaron.
¿Es tanto así? Bueno, Fuentes sabe de lo que habla. Sin embargo, lo esencial será aplicarle a Freddy los ajustes necesarios en su mecánica para aprovechar esa fortaleza.
Chévez tiene la estructura física más sobresaliente en nuestro beisbol. Mide 6.7 pies y pesa 260 libras.
De lo que está claro Fuentes, es que Chévez tiene algunos huecos en su mecánica y está trabajando en ello. Porque lo esencial no es tener el poder, sino saber usarlo y en eso el inicialista está en deuda.
En la pasada liga, Freddy sólo disparó 4 jonrones, eso es 10 menos que los conectados por Justo Rivas y eso que se pensó que en Matagalpa haría estragos.
Así que la clave será ayudarlo para que explote.