De políticos y mendigos

Alejandro Bolaños Davis

Ser político es sinónimo de mendigo. Los políticos, los presidentes, los candidatos a la presidencia, a diputados y alcaldes, son mendigos porque piden limosna a otros para lograr sus fines. Mendigan votos, dinero, poder y fama. Continuamente piden, dicen medias verdades y mentiras descaradas y hacen cosas de dudosa moralidad para que otros les den. Y no tienen nada que dar a cambio. El dinero, el poder y la fama son destructivos cuando se pide o se busca como un fin en sí mismo.

Para dejar de ser mendigo es necesario dar, servir y dejar de pedir. Dar y servir con alegría y con amor. Sin esperar nada a cambio. Quien ama la fama, poder y dinero no podrá ser un buen líder servidor de los demás. La misma ambición por el poder, dinero y fama destruirá su capacidad de servir a otros.

Si quieres fama, poder y dinero olvídate de servir a otros. Logras mejor la fama, poder y dinero cuando eres egoísta y destructivo y cuando eres violentamente competitivo. Si puedes matar, destruir y robar consigues poder, dinero y fama más fácilmente. Si quieres esto conviértete en un diputado, ministro, alcalde, o un presidente. Todas esas posiciones son máscaras. Detrás de esas posiciones encontrarás personas violentas escondiéndose y sonriendo. Son sonrisas políticas, diplomáticas. Si se cae la máscara verás a Atila, Nerón, Hitler, Franco, Napoleón, Musolini, Perón, Castro, Noriega, Clinton, Pérez, Chávez, Somoza, Ortega, Alemán…

Jesús no fue famoso en su tiempo. Si no se hubiera escrito la Biblia no lo conoceríamos hoy. No tuvo éxito en su tiempo. Fue crucificado y muerto. ¿Podemos pensar en otro fracaso mayor que ese? Pero poco a poco adquirió significado y poco a poco la gente lo reconoció y lo apreció. Toma tiempo. Mientras más grande y superior es la persona más tiempo toma que otros lo vean y lo aprecien. Cuando nace alguien superior no hay criterio para medirlo, no hay estándar para compararlo. Esa persona crea otra escala y para cuando todos alcanzamos a comprender esa escala esa persona ya se fue. Y puede ser que nunca nadie alcance ver la nueva escala y que esa persona superior nunca jamás sea reconocida.

Si buscas algo diferente en nombre de servir a los demás, olvídate de servir a los demás. No te ocultes detrás de una máscara. Si verdaderamente deseas servir a los demás entonces olvídate de mendigar posiciones de poder, fama, y dinero. Olvídate de ser político.

Para dejar de mendigar (poder, fama, dinero) es necesario amar verdaderamente lo que hacemos. Es necesario ser auténtico y actuar con el corazón. Para ello olvídate del reconocimiento. Si te preocupa que te reconozcan entonces no amas lo que haces. Si haces lo que haces por el reconocimiento seguramente no te gusta lo que haces y el reconocimiento representa lo que más te interesa. Mejor reconsidera lo que haces. Si no amas lo que haces entonces ¡cambia! Nunca busques reconocimiento por lo que haces, eso sería mendigar, eso sería ser político.

El colmo del mendiguismo político lo vive ahora Nicaragua. Políticos desvergonzados que pactan entre sí han conformado una pandilla con la bendición de la cúpula de la Iglesia Católica para asaltar con garrote en mano a la población. Han secuestrado “constitucionalmente” los poderes Judicial, Legislativo y Electoral para perpetuar su poder indefinidamente sobre la sociedad y continuar chantajeando y lucrándose corruptamente. De mendigos a terroristas. ¿Hasta cuándo, Nicaragua?

El autor es Presidente Departamental, en Masaya, del Partido Conservador.

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