En letra pequeña

Fabián [email protected]

PISCINA

Un periodista español muy influyente, Pedrojota Ramírez, director del diario El Mundo, construyó una piscina en un terreno que, luego se supo, era público. Se armó un zaperoco. Las críticas más benévolas exigían que la piscina, dado que está en terreno público, sea de público uso. Hace unos días, un centenar de españoles llegó en manifestación hasta la susodicha piscina y, ante la mirada del periodista, sin que sus guardas de seguridad ni los agentes de policía que llegaron al lugar pudieran impedirlo, se instalaron a bañar, beber y comer hasta que les dio la gana. Lección: si la justicia es incapaz de cobrar el bien usurpado, el reclamo popular puede, a su manera, hacer pagar el abuso.

TERRAZA

A miles de kilómetros de distancia, en la bella playa de Pochomil hay una situación parecida. Alguien construyó una lujosa casa de playa en un terreno que era público. No sólo eso, para la construcción del palacete se usó dinero y maquinaria que debía servir para reconstruir el país después del paso del huracán Mitch y, aunque todo mundo conoce esta historia, ahí está el abusivo, bañándose en la piscina ajena, sin que los dueños verdaderos puedan al menos acercarse a la ya famosa terraza de Pochomil. Ya que la justicia no resuelve, ¿no tendremos que hacer nosotros como los españoles?

FAVOR PAGADO

Hace un año, cuando Ricardo Mayorga estaba por enfrentar el juicio por violación, escribí en esta misma columna: “Y no sería raro ver a Mayorga libre de ‘polvo y paja’ apoyando la campaña electoral de alguno de esos partidos políticos que controlan el Poder Judicial. De alguna manera tendrá que pagar el favor”. Un año después, subió al ring un Mayorga rojinegro. Estaba pagando el favor.

DEUDA COBRADA

Personas bien informadas me contaban que el arreglo que lo liberó entonces de la cárcel no fue cumplido por Mayorga. Craso error. En eso de cobrar deudas políticas el sistema judicial nicaragüense es muy eficiente. Como la mafia. Hace unos meses, un tribunal declaró nulo el juicio que lo daba por inocente y luego un juez programó el nuevo juicio para el 26 de agosto ¡13 días después de su pelea! El mensaje era evidente: “O lo hacés o te hundimos”. Y así fue que vimos a Mayorga subir de rojinegro y con el dos de la casilla sandinista en la calzoneta. Ahora esperemos la nueva absolución.

ADOLFO

La muerte del periodista Adolfo Olivas me impactó por varias razones. Una porque lo conocía desde mi querida Ocotal, cuando ninguno de los dos pensábamos siquiera ser un día periodistas: Dos, por la posibilidad de que su muerte sea consecuencia de su propio trabajo como periodista, que es también el mío. Y tres, por la intranquilidad que provoca saber que cualquiera de nosotros, sale un día de su casa y regresa muerto en este país cada vez más inseguro y violento.

SOSIEGO

Tiene razón el ministro Tuto Navarro cuando dice que se respira un ambiente de tranquilidad en el país. Como que el aire es más liviano, como que las calles son menos duras, sólo porque la Asamblea ha dejado de funcionar unos días. Ya que no podemos librarnos de los diputados, ¿no sería mejor que les mandaran el cheque a su casa y nos dejen vivir con la tranquilidad que tenemos ahora que ellos están de vacaciones?

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí