Vulnerabilidad ante fenómenos naturales

Horacio [email protected]

El tipo de desarrollo vigente en Nicaragua ha generado vulnerabilidades de muchas clases, condiciones que ante los fenómenos naturales o antropogénicos peligrosos dan origen a los terribles desastres, que son la manifestación de la crisis, la parte visible, los cuales pueden transitar de manera imperceptible o en forma de pérdidas humanas y materiales de rápido progreso. Los primeros generalmente no son atendidos, los segundos sólo en la etapa de respuesta. Lo común de ambos es que no existe planificación estratégica para su reducción, a fin de manejar los riesgos, que el tránsito de situaciones o condiciones de alta vulnerabilidad ante amenazas hacia escenarios de desarrollo con características de sustentabilidad. A esto último se le conoce actualmente como procesos de Gestión de Riesgos.

Evidentemente éste ha sido un problema de cultura, de visión sobre los aspectos esenciales del desarrollo en el país, específicamente una gran dificultad en el abordaje cómo generar capacidades en las poblaciones más vulnerables, desde el seno familiar, comunitario, municipal.

Es la forma de concebir al individuo, al nicaragüense común de todos lados, sus roles para con el desarrollo, de parte de las autoridades electas y no electas que han gobernado tomando decisiones para sacar de la pobreza a la población, en el siglo recién pasado, persistiendo en el presente, tiempos de ocurrencia de muchos desastres de diversos orígenes.

Ésta es la expresión directa de los bajos niveles de desarrollo, los que se han tratado con una mentalidad simplista de preparación para la respuesta, sin ahondar en las causas estructurales, es decir, valorar los desastres como un problema generado por la naturaleza y no visto como una manifestación de las condiciones de pobreza en la sociedad y su débil infraestructura socioeconómica, que ante los fenómenos naturales peligrosos se transforman en pérdidas humanas y materiales cuantiosas… en desastres. Por lo anterior la naturaleza no es la culpable de la ocurrencia de los mismos, quizás radica en la mentalidad o cultura de nuestra dirigencia política que está lejos del abordaje de estos problemas del desarrollo.

Ante las consideraciones de pobreza y cultura actual en nuestro país es notoria la necesidad de establecer procesos que tengan como resultados las capacidades aumentadas de los individuos de poder negociar, liderar, organizar su propio futuro, el tipo de desarrollo para lograr su progreso y seguridad integral (empleo, servicios básicos y otros), que en el caso de los desastres, se reducirán, dado que se transformarán las condiciones de vida y seguridad para las comunidades actualmente vulnerables y amenazadas por la suerte de desarrollo implementada.

Existen metodologías que dan pistas de cómo lograr movilizar a la población más empobrecida hacia modelos de liderazgos interrelacionados estrechamente con tipos de organización, los que ambos a su vez es plataforma para elevar los niveles de negociación ante las embestidas del desarrollo tradicionalista, la inversión que pretende el beneficio directo (apoyado con políticas del Estado actual), en primer, lugar de ellos mismos (grupos pequeños), y tan sólo después o en segundo plano, como consecuencia, el desarrollo de las potencialidades del nicaragüense en su mayoría. Ésta es la lógica de la propuesta del desarrollo actual.

Las metodologías orientadas en la utilización de los gráficos (por ejemplo el mapeo de percepción técnica multipropósito desde hace cientos de años), vincula al individuo con su medio ambiente, es decir él interpreta la realidad que lo rodea, y por tanto, se produce el fortalecimiento de las capacidades para la negociación sobre su desarrollo. Esto significa que se incorporan los conocimientos básicos del territorio, las relaciones entre los diversos elementos del mismo, la dinámica que es propia de los procesos sociales. Está comprobado que estas metodologías brindan un apoyo esencial para que la población que vive bajo alto riesgo pueda iniciar procesos de negociación, vinculados con la planificación estratégica del desarrollo de sus territorios.

Es vital apoyar (de parte de los tomadores de decisiones) el fortalecimiento de capacidades de negociación, liderazgo positivo y organización social, a través de propuestas integrales en programas sustentadas en políticas de desarrollo de las potencialidades humanas.

Las metodologías tales como las fundamentadas en los gráficos, en el caso de los desastres, apuntan a la transformación de las condiciones de pobreza (de riesgos) a escenarios de seguridad y desarrollo de potencialidades de los individuos de las comunidades históricamente afectados por eventos peligrosos. Las capacidades para la negociación son el motor para la gestión de riesgos a su vez, son un elemento central en la democracia en el sentido estricto de su significado.

El autor es Director de la Oficina de Gestión de Riesgos, Centro Humboldt.

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