- Irá a Alemania a encuentrocon jóvenes
AFP
CIUDAD DEL VATICANO.- Cuatro meses después de su elección como Papa, Benedicto XVI va a intentar, a los 78 años, conquistar durante las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ), en Colonia, en su Alemania natal, el corazón de los jóvenes católicos del mundo que adoraban a su predecesor Juan Pablo II.
Su estadía será del jueves 18 al 21 de agosto próximos.
Difícil tarea para un intelectual, teólogo de altos vuelos, reconocido como tal tanto por sus amigos como por sus adversarios, que fue elegido por sus homólogos cardenales al trono de San Pedro en el tiempo récord de 24 horas.
El profesor, el universitario, el todo poderoso prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe durante casi un cuarto de siglo —apodado por su adversarios “PanzerKardinal” (“El cardenal de carro de combate”)— se ha convertido en jefe y pastor de una Iglesia con más de mil millones de fieles.
Desde su elección, su apariencia física ha cambiado. La sonrisa, antes tímida, ya es más segura. El brillo de los ojos emana de una alegría interior, a pesar de que los rasgos se han hundido como bajo el peso aplastante de la carga. La grandeza y la seguridad tranquila impregnan los gestos litúrgicos.
Sólo los movimientos hacia las masas, los brazos tendidos hacia los fieles, carecen todavía del carisma que desprendía Juan Pablo II en cada una de sus apariciones.
Sin embargo, Benedicto XVI no disgusta a los fieles que le han reservado hasta ahora, el mismo recibimiento entusiasta que a su predecesor.
El nuevo Papa ha optado por la continuidad de la obra de Karol Wojtyla. Ha mantenido sin cambios hasta ahora a la Curia romana (al gobierno de la Iglesia). Ha pasado vacaciones en el Valle de Aosta (norte de Italia), en el mismo chalet que Juan Pablo II. Ha aceptado “sin dudar”, se dice, seguir el programa preparado por su predecesor en Colonia.