Frases célebres liberteñas

José Bismarck Serrano A. [email protected]

Las Frases Célebres son una tradición del pueblo chontaleño de La Libertad y desde la década de los sesenta se publican en el municipio (Archivo Programas de Fiestas Patronales). El escritor liberteño Omar J. Lazo (1953) las define así: “Elocuciones que sintetizan una filosofía popular. El pueblo es concreto para expresarse, los cultos o profesionales son abstractos. La frase encierra un pensamiento personal”. (Fiestas Patronales de Chontales, 1997).

Hay dos tipos de Frases Célebres: las que se le acomodan a los supuestos autores como que éstos la dijeron, y las que decimos, éstas son originales y por ende las mejores, porque reflejan la idiosincrasia de quien dice, siente y expresa dicha frase. Para el humorista liberteño Enrique Kauffman, decir frases filosóficas era cosa cotidiana. Fue muy popular.

Con su humor y picardía atrapaba a todos sus amigos y quienes lo conocieron por razones de trabajo. Todos recordamos sus inmemorables frases. “El que come mondongo poco le falta para comer mierda”. ¿Quién no ha comido mondongo? (1994).

Año con año los liberteños persiguen los programas patronales; ya no tanto por enterarse del contenido de las actividades religiosas y mundanas, sino con el objetivo principal de darse cuenta quiénes fueron las “víctimas” de la Directiva y reír hasta donde aguanten las tripas y el estómago. No hay liberteño que no las disfrute. “Si un programa no es ofensivo, no es bueno”. Licenciado Omar J. Lazo.

Hay quienes se enojan, botan la gorra y les da sudores helados. Este malestar es generalmente efímero, pasando fugaz para luego saborearse el paladar tan rico, natural y puro como un trago de guarón tomado en el estanco de “La Chagua” a orillas del “caudaloso” Río Mico.

La Libertad, pintoresco y cosmopolita por tradición, debido a la influencia de muchos extranjeros que se establecieron por la fiebre del oro y por otras circunstancias socio económicas ha dado como resultado una amalgama de razas y costumbres populares; aquí son comunes los apellidos de origen extranjero: Kauffman, Halleslevens, Dubois, Duriez, Crovetto, Haffner, Meynard y Lotz, entre otros. Como resultado de esta influencia de razas, tenemos multifacéticos humoristas: Félix Díaz (S/D); Telésforo Acevedo (1922-1985); Rubén Jirón (1927-1995); Ramón Gálvez (1930-1993); Enrique Kauffman (1937-2002); Rosemberg Rodríguez (1932-2003); Humberto Lazo (1930-2001) y Juan de la Cruz Díaz (1927-2005), ellos se marcharon físicamente, pero quedaron sus chiles (chistes), anécdotas y frases. Sobreviven Rubén González (1928); Federico Kauffman (1932) y Bayardo Barea (1944), entre los más destacados. El escritor Omar J. Lazo recopiló en su segunda edición del libro El Mineral (Historia de La Libertad, Chontales, 2005) muchas de estas biografías.

También se han destacado personajes populares: “La Faustina” (1914-1995); “Celestino Mico” (¿-1994); “Miguelón” (1912-1997); Migdonio Cabistán (S/D); “Chico Arción” (1928-2003) y Bertoldo Ocón (1945-2001). Sobreviven: “Chanito” (1925), “Miguel Zapote” (1925); “La Delfina” (1930), “Carlitos Loco” (S/D); “Corporito” (1960) y “Mataperro” (1962).

Este municipio, conocido no solamente por sus riquezas naturales, sino por haber parido a personalidades como: Miguel Obando y Bravo (Cardenal); Daniel Ortega (ex Presidente); Omar Halleslevens (Jefe del Ejército); Omar J. Lazo (escritor); Carlos Manuel Garzón (orfebre); Salvador Dubois (futbolista) y Donald Marín (fagotista), entre otros.

Siguiendo la tradición de las Frases Célebres nació el Programa de las festividades en honor a San Pedro, conocida como “la fiesta chiquita”. “El arte de la chiquita es hacerla grande…”. Juan Guerrero.

En cuanto a los programas oficiales de las fiestas patronales han decaído mucho, perdiendo la originalidad, ya no los hacen por tradición y cultura, simplemente porque hay que hacerlos.

A inicios de mayo de 1998 nos reunimos de manera fortuita cuatro liberteños (Omar J. Lazo, Darwin Kauffman, René González y su servidor), en el bar propiedad de la señora Celia Pérez; entre trago y trago como dice la canción y con la amena conversación que tuvimos fueron surgiendo frases y al juntarlas dio como resultado el origen de Alharaca Güirisera (bulla pequeña minera). Nombre que se le dio en honor a estos güiriseros (pequeños mineros); hombres y mujeres que se ganan honestamente el pan de cada día trabajando duro dentro de túneles y galerías a profundidades que para algunos de nosotros son inimaginables.

En la historia liberteña hay frases que han quedado marcadas en el habla, han dejado huellas y serán recordadas por generaciones de liberteños (son de uso cotidiano): “No hay falla”, Juana Palacios. “¡Ay, la ñaña!”, Humberto Lazo. “Echale maíz a la pava, que si no come, no caga”, Telésforo Acevedo. “Aquí todo se ha perdido, menos el honor; eso digo yo”, Ramón Gálvez. “No María, ya este gato no come pellejo”, Félix Díaz. “Hay mujeres que jóvenes les entregaron las carnes al diablo, y ahora ya viejas sólo le entregarán los huesos a Dios”, Juan de la Cruz Díaz . “Ay chavalo”, la Modesta. Y otras que suelen utilizarse como dichos populares en los billares y otros lugares. “Quedaste cuero como Migdonio” y “Ay murió la cabezona”.

Con siete años de fundación, Alharaca Güirisera es conocida, gustada y leída por la mayoría de liberteños, algunos nacionales y extranjeros. Este boletín humorístico-cultural es utilizado como medio de investigación de estudiantes y público en general, encontrando la información para enriquecer su pedagogía.

Recientemente tuve el orgullo de conocer a don Ricardo Pasos Marciaq (1939), novelista nicaragüense autor de las obras literarias El burdel de las Pedrarias y Julia entre otras, me fue presentado por el también escritor y amigo chontaleño César Augusto Bravo, quienes visitaron La Libertad en enero pasado, ocasión que aproveché para entregarle a don Ricardo la edición número 32 de Alharaca; dijo agradarle mucho el nombre, siendo muy original y a la vez nos felicitó por la revista, porque en este país son pocas las publicaciones que logran sobrevivir por tanto tiempo. Con su visita que nos hizo dijo sentirse obligado a venir una vez más y prometió hacer una novela entre el binomio (riqueza-pobreza), sobre historia y cultura de los liberteños y que dicha novela tendrá un contenido muy fuerte, porque estará basada en hechos reales de la vida de este querido, rico y empobrecido pueblo chontaleño.

El autor es fundador de Alharaca Güirisera.

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