Manina Noguera Belli
Con la firma del Tratado de Libre Comercio (conocido como DR-Cafta) el cual entrará en vigencia el primero de enero del 2006, se abren nuevas oportunidades para países como Guatemala, El Salvador y Honduras, que inteligentemente han decidido incorporarse en lo que indudablemente será una apertura económica para la región centroamericana, mediante la eliminación de todos los impuestos y tarifas sobre las importaciones y exportaciones entre países.
Algunos políticos nicaragüenses, sin embargo, se oponen al TLC por considerar que éste afectará la economía de pequeños y medianos productores, correctas aseveraciones al tocar el tema de la apertura de nuestros mercados a los productos agrícola de los Estados Unidos, que gozan de grandes subsidios y ayudas internas, no siendo éste el caso de los países centroamericanos.
Es ostentoso aseverar que conocemos a fondo cada uno de los pro y contras de este proyecto comercial y hasta podemos afirmar que la mayoría de los nicaragüenses carecemos de mucha información respecto al tema del TLC, teniendo como resultado el temor de que este proyecto comercial no sea de beneficio para el país, pero es indiscutible que Nicaragua es el país con menos desarrollo en el área centroamericana y que nuestro mayor problema es el desempleo.
Necesitamos una fuerte inyección de capital ya que con nuestros propios recursos no podremos avanzar solos; necesitamos dar un paso hacia nuevas tecnologías que muevan la economía nacional. No podemos continuar nuestro destino a merced del productor, quien afectado por un incremento en sus costos de producción disminuye la calidad en sus productos y eleva los precios finales al consumidor.
En toda gestión comercial existen ganadores y perdedores y estamos claros que habrán algunos que perderán en el proceso, sin embargo, si ponemos en la balanza los puntos positivos y negativos de este proyecto, el beneficio a nivel nacional será mucho mayor. Los que buscan empleo tendrán mayores oportunidades y el consumidor obtendrá mejores opciones de compra.
Como miembros de una familia que posee una mediana empresa, enfrentaremos retos financieros al momento que otras empresas similares a la nuestra se integren al país, pero no desestimaremos este proyecto, sino que nos veremos obligados a elevar nuestros estándares de calidad y a redefinir todos nuestros procesos. Como actual funcionaria de una empresa transnacional, identifico igualmente mayores desafíos, pero mejores oportunidades si es que logramos ser eficaces y eficientes como estas empresas lo demandan.
Como simple ciudadana espero obtener el beneficio de un mayor Poder Discrecional de Compra (PDC) y diversidad en los productos ofertados. Los beneficios específicos serán la reducción de precios y mayor selección de productos para los consumidores.
Sólo me resta instar a la Junta Directiva de la Asamblea Nacional, que le dé curso lo antes posible a este tema de gran relevancia para Nicaragua; que tome sus decisiones en base a las posibilidades de progreso en la mayoría de los nicaragüenses y no de intereses partidarios. Nuestros hijos se merecen un mejor futuro en nuestro país.
Invito a los especialistas en el tema, que nos den a conocer más a fondo los detalles del TLC, para que de esta forma podamos identificar las ventajas competitivas obtenidas como nación. Éste es un tema de desarrollo, de ir con la corriente y de unirnos a países con visión de futuro y no de corto plazo.
La autora es Licenciada en Administración de Empresas, funcionaria de Enitel.