- Gobierno envía zinc para unas diez familias, de las 180 afectadas
Carol MunguíaCORRESPONSAL/ [email protected]
La municipalidad de Corinto recibió ayer la primera ayuda, después que buena parte de su población fue golpeada por fuertes vientos huracanados, que dejaron 180 casas sin techo, daños severos al tendido eléctrico y al medio ambiente.
Ivania Toruño, ministra de la Familia, en nombre del Gobierno de Nicaragua, entregó 250 láminas de zinc y mil 500 yardas de plástico a la población afectada, donación que será repartida entre los más afectados.
TRES EMERGENCIAS SIMULTÁNEAS
“Esta primera entrega cubrirá al menos a 10 familias pobres, y reconocemos que es insuficiente, porque atendemos tres emergencias simultáneamente”, dijo Toruño, al enumerar los poblados de Nueva Guinea, Ometepe y Corinto.
Una segunda entrega de zinc para cubrir las necesidades de siete viviendas está prevista para la próxima semana en Altagracia y San Ramón, en la isla de Ometepe.
Se conoció que la municipalidad del Puerto de Corinto priorizará la asistencia a las familias de Ángela Ruiz Castellón, cuya casa está ubicada frente al Parque Las Madres, y a Jesús Núñez Jarquín, en el barrio El Playón, ya que sus techos salieron por los aires cuando se produjeron los vientos huracanados.
La evaluación final contabiliza 180 viviendas, cifra que se incrementó pese a que tres comisiones de evaluación levantaron un censo de daños, constatando 130 casas con techos deteriorados.
CAMPAñA DE REFORESTACIÓN
Después del paso del devastador evento, donde se registra la caída de 457 árboles frutales, entre ellos 90 almendros, 80 de mangos y 55 de nancite, la municipalidad emprende una campaña de sustitución de la flora corinteña.
“El 27 de agosto sembraremos 600 árboles, entre frutales y ornamentales, para crear nuevamente condiciones de equilibrio”, confirmó la responsable de la oficina ambiental del municipio, Jacqueline Rodríguez.
Para la funcionaria, árboles maduros que formaban cortinas rompe-vientos en los barrios ubicados a la entrada de la bahía, fueron los que soportaron el embate de los vientos y disminuyó el impacto del fenómeno natural.
LA CULPA ES DE LOS DESPALES
El coronel Gilberto Narváez, jefe de la Defensa Civil en Occidente, culpó al despale indiscriminado que acabó con la cortina de árboles y cuya desaparición dio origen a los fuertes vientos que afectaron a poblaciones de Quezalguaque, Posoltega, El Realejo y Corinto.
Narváez dijo que estos municipios fueron afectados con levantamiento de techos, caída de árboles y suspensión del servicio eléctrico, mismo que aún no ha sido restablecido en Quezalguaque.
El Comité de Emergencia mejor ejercitado en León y Chinandega es el de Corinto, agregó Narváez, del que mencionó que respondió con mucha fortaleza a las amenazas de “Adrián”, “Emily”, los oleajes naturales del Pacífico y ahora los vientos de corredor.