Doctor Francisco J. Matus R.
La caricatura política es un arte muy sutil en manos de un crítico político. Tal es la genialidad del caricaturista del Diario LA PRENSA, Manuel Guillén, para quien el pueblo nicaragüense se ha volcado en apoyo debido a las amenazas incógnitas que le han hecho los partidarios de uno de los personajes satirizados (Daniel Ortega) en Nicaragua.
La caricatura política es la expresión más genuina del arte impreso. Y también el medio de comunicación más directo para el pueblo, ya que para su interpretación no se requiere de una cultura especial, sino que es un arte figurativo-visual que para tal fin sólo se necesita de la observación.
Este arte es de fácil comprensión para personas de todas las edades. Generalmente es usado en periodismo y en la propaganda política, ya que tiene un efecto positivo o negativo en esta clase de medios de comunicación.
Por ello el temor o miedo de los políticos que son satirizados por esta clase de arte, porque de ello puede depender su futuro político, bajo el arte de la caricatura política.
Se mezclan en este tipo de arte dos elementos fundamentales: la mordacidad y la sátira, que hacen de este arte la crítica sagaz y la burla, siendo la resultante de su temática el personaje caricaturizado .
Tener la mística de la crítica a través de este arte convierte en un genio a su creador o al artista que lo utiliza como medio de expresión. Tal es el caso de Manuel Guillén, a quien los seguidores de “el caudillo” sandinista, Daniel Ortega, le estén profiriendo amenazas de muerte, por la sátira mordaz que a través de la caricatura política se muestra implacable en contra de quienes por su postura pactista, autoritaria y antipatriótica tienen sumida a Nicaragua en un caos económico y político en la actualidad.
Para este ciudadano que utiliza este medio de expresión para luchar por el bienestar de nuestra Patria no nos queda más que la solidaridad a su postura para su arte; y para sus detractores y para los que desean su eliminación física, nuestra condena.