Rafael Palmeiro es el primer gran pelotero al que le detectan sustancias prohibidas.

Palmeiro “pegado”

Sancionado con diez partidos Edgard Tijerino [email protected] El “Tú también hijo mío” de Julio César, lo dijo ayer el beisbol de Grandes Ligas al artillero cubano Rafael Palmeiro, un bateador de 3,018 hits y 567 jonrones, cifras que garantizan un pasaporte al Salón de la Fama. Un silencioso fabricante de ruido con el madero, Palmeiro, […]

  • Sancionado con diez partidos

Edgard Tijerino [email protected]

El “Tú también hijo mío” de Julio César, lo dijo ayer el beisbol de Grandes Ligas al artillero cubano Rafael Palmeiro, un bateador de 3,018 hits y 567 jonrones, cifras que garantizan un pasaporte al Salón de la Fama.

Un silencioso fabricante de ruido con el madero, Palmeiro, quizás número uno en la lista de peloteros subestimados por la promoción, fue suspendido por faltar al reglamento antidopaje, al dar positivo en los controles.

“No puedo explicar la presencia de esteroides en mi organismo”, manifestó Palmeiro, severamente golpeado por la sanción que lo sacará 10 días de los box scores, antes de agregar amargamente, según lo publica ESPN: “Cometí un error y lo enfrento. Espero que las personas aprendan de mi error y me perdonen”.

El dueño de los Orioles, Peter Angelos, testigo de la ética de trabajo del cubano y de su dedicación espartana, dijo confiar en la honestidad de Palmeiro y espera verlo regresar a sus niveles de productividad.

Con Palmeiro son siete los peloteros que han salido “pegados” en los controles, pero él es el más importante de todos por su “etiqueta” como futuro miembro de Cooperstown.

En su comparecencia ante el Congreso norteamericano el pasado 17 de marzo, Palmeiro, de 40 años, fue contundente al negar el consumo de esteroides. Se mostró agresivamente molesto con su implicación en el caso. “Nunca he usado esteroides. Nunca. Quiero que eso quede bien claro”, había dicho el cubano.

Cuando hace poco Palmeiro se convirtió en apenas el cuarto pelotero de la historia con 3,000 hits y 500 jonrones, junto a Hank Aaron, Willie Mays y Eddie Murray, nadie hizo la menor reparación y el asunto de los esteroides parecía engavetado, pero el lunes fue suspendido, y una apelación hecha por el sindicato de peloteros, rechazada.

En la lucha por mantenerse en los altos niveles de rendimiento, muchos peloteros se volcaron, no solamente sobre los gimnasios, sino sobre sustancias que les permitían fortalecerse muscularmente y poder enfrentar los grandes retos mientras su edad avanzaba.

Cuando se abordaron los diferentes casos de sospecha y Mark McGwire se vio atrapado, saltó al tapete la figura de Barry Bonds, cuya evolución muscular y rendimiento provocaron asombro mientras ocultaban lo que se suponía, un natural desgaste.

En el caso Bonds, la intriga permanece flotando a su alrededor.

CANSECO “DESTAPÓ”

Fue José Canseco con su libro quien colocó suficiente leña en el fuego.

Canseco aseguró que inyectarse sustancias era una práctica muy común en las Mayores, y señaló a Mark McGwire y Rafael Palmeiro, entre quienes utilizaban ese recurso ilícito.

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