Federico Dueñas
Me gustaría, quisiera y anhelo, al igual que la ciudadanía honesta y consciente, que Nicaragua se sacuda, sin más violencias, de los dos nefastos caudillos que la tienen prácticamente secuestrada desde los noventa y que una auténtica democracia representativa del pueblo impere en todo el país, algún día.
Don Enrique Bolaños en la pasada sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA solicitó apoyo para supervisar las elecciones presidenciales del 2006, así como sobre cualquier consulta popular que pudiera surgir (referendo) por presiones políticas bicéfalas. El Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, aceptó el reto diciendo: “Usted puede contar con que vamos a acompañar el proceso electoral y el proceso político, si es que hubiera algún tipo de consulta popular, desde su convocatoria, porque esto está en el interés vital de todos los pueblos de las América”. ¿Estaremos nuevamente en “el ojo del huracán”? Indudablemente Insulza muestra genuina preocupación por la democratización de Nicaragua ante la amenaza socialistoide que avanza desde el Cono Sur.
Arístides Royo, embajador de Panamá ante la OEA, fue quien puso el dedo en la llaga, al comparar la internacionalmente reconocida honestidad del sistema electoral panameño con la bastante cuestionada “pureza” del actual Consejo Supremo Electoral de Nicaragua. Royo recordó que las elecciones comienzan desde la higiénica depuración del padrón electoral, el que al estar controlado en Nicaragua por magistrados representantes del bipartidismo político no inspiran ninguna confianza desde su inicio, de acuerdo con “los principios que en materia de elecciones consagra la Carta Democrática Interamericana”.
Recordemos la frustrante visita que hizo José Goldenberg, ex presidente del Instituto Federal Electoral mexicano (IFE), donde ofreció a su ilustrísima Roberto Rivas asesoramiento gratuito y no tuvo respuesta alguna, hasta donde tengo noticias. Por otra parte, entrevistado por el Canal 2 el pasado 11 de julio el señor Otto Reich, ex Secretario estadounidense Adjunto de Asuntos del Hemisferio Occidental, advirtió (¿ordenó?) a los OEA, Insulza y Caputo, no dejarse engañar por los mórbidos capos sandinoliberales, acentuando el enorme compromiso de la OEA ante Latinoamérica con las siguientes palabras: “La OEA tiene un papel muy importante que jugar en Nicaragua, pero creo que tiene que hacer un papel muy firme, no puede dejarse engañar por personas con un historial tan negativo, tan criminal como (el sandinista) Daniel Ortega y (el liberal) Arnoldo Alemán”. Y, sin entrar en mayores detalles, Reich afirmó que Estados Unidos “no ha puesto presión todavía (en Nicaragua), pero si los señores Ortega y Alemán continúan en sus esfuerzos yo no descartaría que comience a poner presiones de verdad”.
No creo que Reich se refiriera solamente a cancelaciones de visas de los corruptos, los rateros, los lava dólares y demás sabandijas.
El Departamento de Estado debe estar bastante preocupado por la crisis policía-corruptiva del bipartidismo nica. Se fue doña Barbara Moore y, ¿quién la repone? Recordemos que el señor Dimitri Negroponte conoce muy bien al danielismo, que Nicaragua está geográficamente en una posición estratégica para peligrar la seguridad nacional de EE.UU., recordemos que el presidente Bush continúa su guerra antiterrorista y los musulmanes extremistas asesinan diariamente a decenas de inocentes en Irak, en el Medio Oriente y el “todo lugar”.
No creo que los yankees actualmente ejecuten burdas acciones como las de Oliver North en los años ochenta. Pero dentro de sus estrategias para evitar mayores avances comunista y socialista en su “patio trasero”, harán lo imposible porque don Daniel no llegue a la Presidencia de Nicaragua. Lo que me preocupa, desde ahora, es que en este tipo de conflictos, el civil, el ciudadano común, el único paga-impuestos, es el que resulta más dañado y quien mayor cantidad de muertitos aporta al problema. ¡Dios salve a Nicaragua!
El autor es empresario.