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COOPERSTOWN, NUEVA YORK.- Wade Boggs lloró. Ryne Sandberg simplemente fue él mismo: suave como la seda.
Muchos años después de que soñaran con la grandeza en el beisbol, Boggs y Sandberg fueron admitidos ayer al Salón de la Fama del beisbol, con ovaciones de miles de aficionados de los Medias Rojas de Boston y los Cachorros de Chicago.
Boggs, quien bateaba de zurdo, era un chico delgado que no llamaba la atención, ni siquiera cuando terminó su último año de la secundaria en Tampa, Florida, donde bateaba de 33-26. Fue seleccionado en la séptima ronda por los Medias Rojas y pasó cinco años en Ligas Menores hasta que fue promovido en 1981 al equipo de Grandes Ligas luego que encabezó la Liga Internacional en bateo.
“La vida está llena de obstáculos. Nuestras vidas no están determinadas por lo que nos ocurra, sino cómo reaccionamos a lo que ocurre, y el béisbol no es más que un juego. Uno debe practicarlo con pasión, con el corazón, jugar el deporte que uno ama, y probablemente algún día puede hacer realidad sus sueños, tal como lo estoy haciendo ahora”, dijo Boggs, quien también jugó para los Yanquis de Nueva York y los Devil Rays de Tampa Bay.
Boggs aprendió de su padre, Winfield, un lanzador estelar de softbol, su característico movimiento de bateo desde el interior hacia el exterior que le permitió pegar 3,010 hits en su carrera.
“Papi, no estaría aquí sin ti, que fuiste mi mentor, mi ídolo. Cualquiera puede ser padre, pero se necesita alguien especial para ser un papá, y por ello te llamo papá, porque eres muy especial para mí. Me enseñaste el deporte, y me enseñaste cómo jugarlo bien. Sin ti no estaría aquí, gracias papá”, dijo Boggs.
Sandberg, un pelotero adorado por los fanáticos de los Cachorros porque brilló en cada una de las facetas del deporte como segunda base estelar y que siempre rechazó los elogios, dijo que había llegado al Salón de la Fama porque respetó al deporte, y los 48 miembros del salón que asistieron a la ceremonia estuvieron de acuerdo.
“Muchas personas dicen que este honor le da validez a mi carrera, pero no trabajé duro por el reconocimiento. No jugué bien al beisbol simplemente porque había una recompensa al final del túnel. Lo hice con respeto”, agregó Sandberg, quien no fue elegido sino hasta la vigésima ronda en el reclutamiento amateur de 1978 por los Filis de Filadelfia.
LOS DETALLES
Wade Boggs bateó para .300 de porcentaje o más en 15 ocasiones y terminó con promedio al bate de por vida de .328. El es único pelotero del siglo XX con siete temporadas consecutivas de más de 200 imparables.
Sandberg ganó 9 guantes de oro y el premio de Jugador Más Valioso de 1984, cuando bateó para .314 de promedio con 19 jonrones, 84 carreras impulsadas, 114 anotadas, robó 32 bases y sólo cometió seis errores en 156 partidos.