Los problemas de Padilla

Tito Rondón Roman, Times, serif»>Desde la cueva Los problemas de Padilla Tito Rondón Vicente Padilla tiene grandes responsabilidades: una de ellas es madurar en condiciones difíciles para lograrlo; de origen humilde, ha crecido en la Nicaragua posterior a 1979. Su juventud transcurre bajo las psicológicamente deformantes condiciones de ser un Grandes Ligas: tener la adulación […]

Tito Rondón

Roman, Times, serif»>Desde la cueva

Los problemas de Padilla


Tito Rondón




Vicente Padilla tiene grandes responsabilidades: una de ellas es madurar en condiciones difíciles para lograrlo; de origen humilde, ha crecido en la Nicaragua posterior a 1979.

Su juventud transcurre bajo las psicológicamente deformantes condiciones de ser un Grandes Ligas: tener la adulación de la gente, cantidades exorbitantes de dinero, y el tener presente que todo eso se puede acabar.

Por supuesto, como a la mayoría de los jóvenes, le atrae la bebida lo que trajo como resultado un trágico accidente automovilístico.

El ser el único nicaragüense en las Mayores acarrea sobre sus espaldas las esperanzas de gran parte de sus coterráneos.

Por todo esto es perfectamente natural que Vicente sea huraño, deteste las entrevistas y, más que nada, que tenga problemas de concentración en el montículo. Caso uno: 15 de junio, contra los Marineros en Seattle. Primer episodio y los Filis anotan primero. Pero el primer bate, Ichiro Suzuki, llega a la cuenta de 3 y 2. Vicente le vende la bola y el japonés conecta cuadrangular.

Padilla pierde la concentración y le da base a Randy Winn. Se sobrepone un poco y domina a Raúl Ibáñez en rola abierta a primera. Ramón Martínez fildea limpio, tira duro a segunda para forzar al corredor y el short Jimmy Rollins, después de pisar, se dispone a tirar a primera para completar la doble matanza pero, ¿dónde está Padilla? En el box, se le olvidó cubrir la inicial. Enojado, Vicente cede doble y elevado de sacrificio.

En vez de no permitir carrera, o lo más una, Vicente regala tres y pierde el juego.

Caso dos: 25 de junio y los Filis reciben a Boston. Ya van perdiendo cuando Edgar Rentería da imparable, y con un out Manny Ramírez ejecuta un perfecto hit and run. Jason Varitek da una línea fuera del alcance del right, anota el colombiano y Manny para en tercera. El tiro en relevo es desviado, pero no hay problema. El lanzador siempre está bastante detrás del home para evitar que la pelota vaya lejos… pero ¿Vicente? ¡Está junto al receptor, admirando la jugada! Ramírez anota.

No es que Vicente no sepa jugar beisbol; es sencillamente que no logra concentrarse.

Eso se ve claramente cuando alguien se embasa por error o el umpire aparentemente se equivoca. Los locutores de los Filis preparan al público; ya se sabe que viene un buen batazo.

Al volver Vicente de sus lesiones, se decía que estaba fuera de forma. Los narradores decían, ¿cómo va a estar fuera de forma si está tirando a 94 millas con movimiento? Afortunadamente, Vicente ha escuchado a su manager y a sus coaches y está lanzando en forma más agresiva, tirando strikes.

Pero quedan problemas, uno heredado de Nicaragua. Pasamos demasiado tiempo sin pelota profesional y perdimos el concepto de cómo mantener una buena mecánica de lanzar durante un partido. Una manera de hacerlo es manteniendo un buen ritmo, lanzando rápido.

Pero Vicente lo hace al estilo nica, al revés de Grandes Ligas. Con embasados empieza a tardarse mucho entre lanzamientos y entre eso y el ligero cambio que significa tirar de lado para cuidar al corredor, se le va la mecánica.

El otro día lo hizo bien ante los Astros y Roger Clemens. Pero picó el podrido de Mike Lamb, Orlando Palmeiro da batazo una pulgada encima del guante de Abreu, y Adam Everett da machucón que se convierte en infield hit. Así que cuando los coaches de los Filis advierten que Brad Ausmus puede tocar, y los Astros montan el squeeze play, a Vicente le falta la fracción de segundo que le hubiera permitido capturar de aire la pelota y realizar un doble play. Esa carrerita le cuestó el juego.

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