Lo que el vivo hace al inicio…

Eduardo Enríquez

El dundo hace al final, dice el dicho. En la posición de “dundo” ha quedado el país ante la aprobación en el Congreso norteamericano del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, República Dominicana y Estados Unidos (DR-Cafta).

Con la aprobación, apretada, del DR-Cafta en Estados Unidos, el tratado entra en vigencia, pues también ha sido aprobado por El Salvador, Honduras y Guatemala.

La Asamblea Nacional de Nicaragua todavía no lo tiene en agenda. Ahora, cuando los diputados se decidan a ponerlo en agenda, seguro que pasará, ya que tiene unos 53 votos garantizados de 91, entonces uno tiene que preguntarse, ¿qué ventaja representó para los intereses ciudadanos el quedarse al final de la cola? La verdad, ninguno.

La movida parlamentaria obedece únicamente a los intereses políticos de los diputados liberales que retrasan la discusión como medida de presión contra el presidente Enrique Bolaños, a quien culpan de que su “máximo líder” esté preso. O sea, el interés de los 42 diputados liberales más el de Alemán y su familia ha sido superior al interés de millones de nicaragüenses.

Dejo fuera de esto a los sandinistas, que ya han dicho que primero muertos antes que votar por el DR-Cafta.

Pero si no hay ninguna ventaja en haber retrasado la aprobación del tratado, sí hay muchas desventajas.

La primera y más clara es que podremos empezar a disfrutar sus beneficios hasta tres meses después de que a los diputados liberales arnoldistas se les antoje aprobar el tratado. Y ya el diputado Enrique Quiñónez dijo que no será antes de septiembre. Si lo aprueban rápido, eso nos lleva hasta diciembre o enero, ya los “vivos” que aprobaron primero nos llevarán seis meses de ventaja.

Para entonces, muchas de las empresas que quieren aprovechar el tratado, la cercanía geográfica de la región a Estados Unidos y la mano de obra barata, habrán tomado la decisión de irse a otro lado con sus millones de dólares y miles de puestos de trabajo.

Porque debemos ser pragmáticos. La razón por la que la región es de interés para un tratado se limita a los factores mencionados en el párrafo anterior. El cuento de que Estados Unidos está interesado en estos diminutos mercados centroamericanos sólo se explica por esa miopía intelectual de pensarse el ombligo del mundo.

Para muestra un botón. Nicaragua importó el año pasado 500 millones de dólares de Estados Unidos, mientras la guerra en Irak le cuesta a ese país 5,000 millones de dólares al mes. Así que ¡por favor!

Los únicos que hemos perdido con esto somos los nicaragüenses, gracias a los diputados que escogimos .

Lo que queda claro es que, lo que el vivo hace al principio, el dundo (o el corrupto) hace al final.

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