Edgard Rodríguez [email protected]
Muchos soñamos con un nica enfundado en el uniforme a rayas de los Yanquis. Porfirio Altamirano y Albert Williams terminaron su carrera en su sistema de Ligas Menores, pero no pudieron llegar al Bronx.
De modo que ahora que se informó desde Filadelfia, que los Yanquis tenían a un scout monitoreando a Vicente Padilla, el entusiasmo se nos elevó y comenzamos a imaginar al chinandegano en la Gran Manzana.
Aún cuando Nueva York puede levantar o enterrar tu carrera, pone a prueba tu fuerza temperamental y te obliga a coexistir con la exigencia de los fanáticos y la agresividad de los medios, muchos queríamos que el cambio se materializara.
Pero es difícil. Y la razón es sencilla: ambos equipos tienen la misma necesidad, pitcheo. Así que no se van a desprender de un buen brazo pensando en el otro club.
Además, como dice Todd Zolecki del Philadelphia Inquirer, “Charlie Manuel parece convencido que después de la apertura ante Houston, Padilla dobló la esquina y es mucho más valioso que muchos de los nombres que suenan ahí como material de cambio”.
Es decir, que a menos que se trate de alguien como Jason Schmidt o A. J. Burnett, es difícil imaginar una transacción que involucre a un abridor de los Filis, justo cuando pelean en la División del Este.
Sin embargo, en el beisbol, es decir, en el negocio de la pelota, ninguna opción está cerrada. Pero lo esencial, es que Padilla no sólo atrajo a los Rangers y a los Yanquis, sino que recapturó la confianza de los Filis y da la impresión que éstos desean retenerlo.
Este domingo a las 4:00 de la tarde vence el tiempo establecido para los cambios directos en el beisbol de Grandes Ligas y naturalmente vamos a estar a la expectativa de lo que acontezca con Vicente.
No obstante, cuatro aperturas de calidad en fila y un récord de 2-1 y 2.08 en ese trayecto, certifican que Padilla está de regreso al plano de la consistencia.