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¿Por qué tanta oposición al DR-Cafta?
No sólo en Nicaragua sino que aun en Estados Unidos, el Tratado de Libre Comercio de ese país con Centroamérica y República Dominicana (DR-Cafta) ha sido fuertemente rechazado, en el caso norteamericano por una singular coalición de grupos empresariales, políticos, laborales e izquierdistas de distinto género.
Pero es lógico y comprensible que el DR-Cafta provoque semejante oposición en Estados Unidos. Los dueños de la industria azucarera, por ejemplo, no quieren permitir que azúcar extranjera compita en el mercado estadounidense. A pesar de las grandes ventajas comparativas que tienen los productores de Estados Unidos, a ellos sólo les interesan sus beneficios y, por lo tanto, no quieren que alguien más se lucre con el negocio azucarero. Y, por otra parte, los textileros estadounidenses no están de acuerdo con que Nicaragua pueda exportar a Estados Unidos ropa fabricada con telas producidas en terceros países, lo que gracias al DR-Cafta la industria textil nicaragüense podrá hacer hasta por una cantidad de cien millones de metros de tela.
De igual modo es fácil comprender que los sindicalistas de Estados Unidos repudien el DR-Cafta, porque con éste habrá más inversiones de capital y tecnología estadounidense en Centroamérica, lo cual afectará inevitablemente el empleo de trabajadores estadounidenses.
En fin, hay sobradas razones y motivos para que en Estados Unidos, quienes tienen una estrecha visión localista y sólo se preocupan por sus intereses económicos particulares se opongan al DR-Cafta con una vehemencia digna de mejor causa. Como lo explicó el congresista republicano de Georgia, Estados Unidos, Phil Gringrey, para justificar su oposición al DR-Cafta —según se cita en un artículo que fue publicado esta semana en la página del Wall Street Journal Americas que LA PRENSA reproduce todos los miércoles—: “Toda política es local y tengo que asegurarme de que la gente en casa sienta que sus trabajos son seguros”.
Tiene razón, sin duda, este congresista georgiano. El beneficio principal del DR-Cafta será para los países centroamericanos, a los que ayudará a impulsar su desarrollo económico, les proporcionará instrumentos de capital y trabajo para salir de la pobreza y el atraso, así como también contribuirá a que tengan instituciones sólidas, consistente gobernabilidad y una robusta democracia política, económica y social. Y aunque el DR-Cafta comprende también importantes beneficios para Estados Unidos, éstos tienen más sentido estratégico que económico, lo que al parecer no está al alcance de la comprensión de algunos congresistas, políticos y activistas sociales estadounidenses.
Por otro lado, es comprensible también que el FSLN y la constelación de organismos izquierdistas y antiestadounidenses que hay en Nicaragua, maldigan y demonicen al DR-Cafta. Ellos se oponen “por principio” a todo entendimiento con Estados Unidos para impulsar el desarrollo, reducir la pobreza y alcanzar la prosperidad material de los nicaragüenses. Quieren que el pueblo de Nicaragua continúe empobrecido y necesitado, para que las consignas sobre la revolución, el socialismo y el populismo, sigan encontrando eco entre muchos nicaragüenses, sobre todo entre los más atrasados y marginados.
En todo caso, lo que no se puede comprender y mucho menos justificar es que personajes políticos que se dicen liberales y se proclaman democráticos, le hagan el juego al FSLN saboteando o retrasando la ratificación del DR-Cafta, la cual debió haberse aprobado antes de que lo votara el Congreso de Estados Unidos, pues ahora el país tendrá que pagar las penalidades que corresponden por el injustificable atrasoen su aprobación.
Lamentablemente, teniendo los votos suficientes para ratificar el DR-Cafta en la Asamblea Nacional de Nicaragua, el PLC ha utilizado el tema como un medio de presión política para tratar de conseguir el único objetivo que realmente le interesa, cual es la libertad de Arnoldo Alemán —que ya la obtuvo gracias a la “generosidad” de Daniel Ortega—, así como la exoneración de cargos y de la condena por corrupción para que el caudillo liberal pueda ser candidato a la Presidencia de Nicaragua.
Aprobado el DR-Cafta en Estados Unidos y ahora que Alemán ya está en libertad, veremos qué nuevo pretexto encuentra el PLC para seguir atrasando su ratificación en la Asamblea Nacional.