Sin futuro tecnológico

Freddy Potoy Rosales

En las instituciones del gobierno de Nicaragua encargadas de impulsar el desarrollo de las tecnologías sólo hay planes, planes y más planes. Y en el mejor de los casos, se apoyan “proyectos tecnológicos”. El problema aquí es: ¿A qué le llama desarrollo tecnológico este gobierno? Hay mucho papeleo y pocas acciones. Este es el punto.

Naturalmente que éste, igual que muchos otros temas, necesita de una política integral de Estado destinada al desarrollo de la ciencia y la tecnología, pero sobre cosas materialmente realizables que permitan una utilidad tangible y sostenida, es decir, que lo que se haga sea para beneficio real y de los usuarios.

Nuevamente vuelvo a citar el ejemplo de Costa Rica, dado que distintos sectores de ese país organizaron el 23 de febrero pasado un evento sobre Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), a la que asistieron representantes de las compañías Oracle, Intel, Microsoft, Cisco System, Codisa, GBM, CAMTIC, Café Britt, entre otras. Si a eso le sumamos que representantes de la Fundación Omar Dengo y el Secretario General de la Asociación Hispanoamericana de Centros de Investigación y Empresas de Telecomunicaciones (AHCIET), visitaron al Alcalde de San José, Costa Rica, para presentarle un Plan de Digitalización para la ciudad, las cosas andan bien.

Pero además, Costa Rica está demostrando su fortalecimiento en el ámbito de las tecnologías, pues del 8 al 10 de agosto organizará en San José un encuentro de 60 jóvenes procedentes de Australia, Estados Unidos, Europa, África, Filipinas, Brasil y Costa Rica, a los que se les denomina los “power users” o jóvenes súper tecnológicos. Son muchachos de entre 12 y 18 años quienes representan un reto para sus padres y madres, así como para el sistema educativo y la sociedad en general por su innata habilidad.

El asunto es que Costa Rica está en otros niveles en este sentido respecto a Nicaragua. Hay una voluntad clara de diversos sectores por impulsar las tecnologías en el vecino del sur y eso explica que reiteradamente grandes empresas vean como un potencial a ese país. Sólo basta saber que recientemente Costa Rica aseguró un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por 30 millones de dólares, que serán invertidos en ciencia y tecnología.

En Nicaragua hay buenas posibilidades de impulsar este asunto, pero el punto es que cada quien hala para su lado y eso impide que haya una posición fuerte para el desarrollo tecnológico. El Consejo Nicaragüense de Ciencia y Tecnología (Conicyt ) tiene buenas iniciativas, pero por otro lado hay una “proyectitis” aguda que no permite mayores avances, mientras las universidades, a momentos, me causan confusión con sus pénsum académicos porque tienen diversas modalidades de sus carreras referidas a las tecnologías, que ya no se sabe hacia dónde apuntan con el producto final visto en los futuros profesionales, inmersos en un país necesitado de aportes concretos.

Asimismo, los diputados deben hacer lo suyo para reforzar los planes y proyectos que hayan en materia de desarrollo tecnológico y en telecomunicaciones, ámbitos que hasta el momento se han visto obstaculizados, mientras las señales para comunicarse en el resto del país vía telefónica, continúan con serias deficiencias.

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