Daño por no aprobar el DR-Cafta

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Daño por no aprobar el DR-Cafta





Esta semana el Congreso de Estados aprobará el DR-Cafta, el cual, como se sabe, en Nicaragua no ha sido ratificado todavía por la Asamblea Nacional. Sin embargo el DR-Cafta entrará en vigor en cuanto lo ratifique Estados Unidos, de manera que a partir de esta semana el área centroamericana —a excepción de Nicaragua y Costa Rica, que no han querido ratificarlo— comenzará a obtener los beneficios que produzca este tratado regional de libre comercio.

No hay una estimación clara acerca de cuanto perderá Nicaragua por no ratificar a tiempo el DR-Cafta. Pero sin duda que el perjuicio será grande, aunque sólo fuese porque se quedará atrás de los demás países del área y tendrá que cumplir requisitos adicionales para insertarse después en el tratado; aparte de que algunas inversiones que estaban listas para instalarse en Nicaragua buscarán lugares más apropiados, sobre todo donde la clase política dominante no sea tan conflictiva y corrupta como la de aquí.

Lamentablemente en Nicaragua hay mucha oposición al DR-Cafta, en parte porque la influencia izquierdista es todavía fuerte en la sociedad y el Estado. Y los izquierdistas, como muy bien se sabe, quieren mantener a la población en una eterna situación de pobreza. Su ideal es repartir miseria, no crear y distribuir riqueza. Así lo proclamaron los comandantes sandinistas cuando gobernaron el país en la década de los ochenta. Por eso se oponen ferozmente al crecimiento económico y la prosperidad social.

Los izquierdistas de Nicaragua ni siquiera son capaces de aprender del pragmatismo de sus camaradas gobernantes en la República Popular China, quienes insertaron a su país en la globalización capitalista mundial y ahora están obteniendo cuantiosos beneficios tanto para ellos mismos como para grandes masas de la población china que hasta hace pocos años era diezmada por la hambruna.

En efecto, desde que el gobernante Partido Comunista de China, bajo el liderazgo de Deng Tsiao Ping comenzó en 1978 las reformas de naturaleza capitalista, más de 200 millones de chinos han podido salir de la miseria en la que siempre vivieron y que el comunismo agravó.

Antes de las reformas, las exportaciones de China comunista representaban apenas el 0.6 por ciento de las exportaciones de todo el mundo y casi no recibía inversiones extranjeras. Ahora le corresponde casi el 5 por ciento de todas las exportaciones del mundo y recibe el 6 por ciento de la inversión internacional de capital y tecnología.

Gracias a la globalización, a las maquilas, a la participación en el libre comercio internacional, el Producto Interno Bruto de la República Popular China se ha multiplicado por diez, su ritmo de crecimiento es el más alto del mundo y el desarrollo del país y la prosperidad de la gente se ve en el crecimiento espectacular de sus grandes ciudades, como Shanghai, sin perjuicio de que por la vastedad del país, la magnitud de su población y el terrible daño que le hizo el sistema económico comunista, todavía hay mucha gente que vive en la miseria, con la diferencia de que ahora tienen la esperanza de salir de esa terrible situación.

Pero, volviendo al hecho de que a estas alturas la Asamblea Nacional de Nicaragua no ha ratificado el DR-Cafta, la razón principal por la cual no lo ha hecho es la corrupción, sumada a la falta de responsabilidad de políticos supuestamente liberales y democráticos, que tienen suficientes votos parlamentarios para aprobar el tratado pero no lo hacen por motivos políticos y, peor aún, porque piensan que de esa manera chantajean al Gobierno de Nicaragua y Estados Unidos para que les ayuden a liberar a Arnoldo Alemán de la pena y los cargos por corrupción que pesan sobre él.

Lamentablemente no hay un tribunal al que los ciudadanos, los empresarios y toda la gente que resulte perjudicada por la irresponsabilidad de los diputados que por intereses políticos no han querido aprobar a tiempo el DR-Cafta, pudieran recurrir para exigirles cuentas por el grave daño que le están causando al país y de manera especial y directa a los más pobres y necesitados de Nicaragua.

De hecho, lo único que queda es que los ciudadanos no los vuelvan a elegir para que ocupen escaños en el Asamblea Nacional. Y hay que comenzar a hacer campaña sobre esto.

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