Sombra de Irak persigue a Blair

Joaquín RábagoEFE LONDRES.- El terrorismo persigue al primer ministro británico, Tony Blair, que recibió ayer, al igual que millones de ciudadanos de esta capital, un nuevo susto en forma de cuatro explosiones, afortunadamente sin víctimas, en tres estaciones de metro y un autobús. Fueron algo así como un macabro aviso de los terroristas a Blair […]

Joaquín RábagoEFE

LONDRES.- El terrorismo persigue al primer ministro británico, Tony Blair, que recibió ayer, al igual que millones de ciudadanos de esta capital, un nuevo susto en forma de cuatro explosiones, afortunadamente sin víctimas, en tres estaciones de metro y un autobús.

Fueron algo así como un macabro aviso de los terroristas a Blair y a sus conciudadanos de que nadie puede considerarse seguro en adelante en el Reino Unido, que en 2003 envió sus tropas a Irak del brazo de Estados Unidos.

Evidentemente, en esta ocasión se trataba al parecer más bien de crear de nuevo el caos en una ciudad que parecía haberse recuperado rápidamente del impacto de los cuatro atentados cometidos por otros tantos terroristas suicidas el pasado 7 de julio.

Blair, que compareció en el número 10 de Downing Street — su residencia oficial— junto al primer ministro australiano, John Howard, otro país de la coalición que tiene también tropas destacadas en Irak, se vio forzado de nuevo a responder a las preguntas incómodas de algunos periodistas sobre la implicación británica en el país árabe.

BLAIR: “ES UN ISLAM PERVERTIDO”

Según el primer ministro, lo que pretenden los terroristas es que “reconozcamos que (los atentados) son culpa nuestra, pero los únicos responsables son ellos”, que representan, dijo, una “ideología en bancarrota basada en la perversión del Islam mediante el terrorismo”.

Blair reiteró los argumentos utilizados desde los atentados del 7 de julio en el sentido de que lo que pretenden los terroristas “es intimidar, sembrar el terror e impedir que nos dediquemos a nuestras actividades”, y dijo que la única respuesta es “mantener la tranquilidad y seguir precisamente con nuestra vida normal”.

Dispuesto a predicar con el ejemplo, tras enterarse de las explosiones mientras almorzaba con Howard, Blair pidió que le mantuvieran informado y terminó la comida antes de presidir una reunión del llamado comité Cobra para casos de crisis, que integra a miembros del Gobierno, la Policía y los servicios secretos.

Luego acudió a la conferencia de prensa —ya prevista— junto a su colega australiano y a reiterar sus llamamientos a los ciudadanos para que mantuviesen en todo momento la calma.

Allí sostuvo una vez más que los ataques terroristas nada tenían que ver con la guerra de Irak para deshacerse de Saddam Hussein o la de Afganistán para acabar con el régimen de los talibanes, pues databan de mucho antes de esos dos hechos.

“Los terroristas son enemigos de la democracia”, dijo también Blair.

EXPERTOS: VÍNCULO CON IRAK

Tony Blair se ha negado a admitir la mínima relación entre la guerra de Irak, la ocupación israelí de tierras palestinas, y los atentados, adjudicándolos al fanatismo. Un informe publicado el lunes por un importante centro de investigación londinense le contradice.

El documento elaborado por Frank Gregory, de la Universidad de Southampton (sur de Inglaterra), y por el profesor Paul Wilkinson, experto en terrorismo de la Universidad de St Andrews, en Escocia, subraya la vulnerabilidad de Gran Bretaña por su presencia al lado de Estados Unidos en Irak y Afganistán.

“Gran Bretaña corre un riesgo particular debido a que este país es el aliado más cercano de Estados Unidos en la invasión de Irak y Afganistán”, subraya el informe de Chatham House, conocido antes como el Instituto Real De Asuntos Internacionales (RIIA).

El documento estima que la guerra en Irak ha contribuido a fortalecer a Al Qaeda —organización a la que se atribuye la matanza en Londres, que dejó 56 muertos y unos 700 heridos— al “dar un impulso a la propaganda, al reclutamiento y a la colecta de fondos” de la red terrorista.

Esa invasión “creó una grave división en la coalición y ofreció a los terroristas vinculados a Al Qaeda a la vez un blanco y un terreno de entrenamiento”, escribieron los expertos.

Titulado “Estar en el asiento del pasajero para atacar al terrorismo es una política de alto riesgo”, el informe concluye que uno de los principales problemas para el gobierno británico es su alianza con Estados Unidos, que no se da en un nivel de igualdad.

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