Jaime Vega Luna
La multitudinaria marcha del pasado 16 de ju- nio en Managua y la del 17 de julio en Granada, organizadas a instancias de la sociedad civil y respaldadas por las instituciones y grupos políticos que nos oponemos a la alianza pactista entre las cúpulas del FSLN y del PLC, nos ha dado la seguridad que cuando se trata de luchar por una causa justa no hay barreras que puedan anteponerse a la unidad de las ciudadanas y ciudadanos, pertenezcan o no a partidos políticos.
Nicaragua recorre hoy más que nunca difíciles caminos en la construcción democrática; después de 15 años de haber sido abortado el experimento del nefasto totalitarismo insertado en nuestra historia republicana, consecuencia de la obcecación de quienes se quieren perpetuar en el poder y de quienes, escondidos en la ilusión de todo un pueblo los están respaldando, hoy, juntos ponen obstáculos casi insalvables a esta nueva y aún frágil democracia. Pretenden cambiar la cultura política y las formas de organización del estado, intentando abrir, de esa forma, una brecha entre la sociedad civil y las instituciones políticas, y que se produzca un profundo desencuentro entre ambas formas de organización.
Ante la crisis generada por los pactistas, la sociedad civil y las instituciones políticas opuestas al pacto empiezan a creer en la grandiosidad de la democracia y en lugar de buscar eliminarse mutuamente se alistan para comenzar un proceso conjunto de búsqueda de soluciones, así marchamos juntos, obreros, campesinos, estudiantes, empresarios, desempleados, políticos, intelectuales, profesionales y sobre todo mujeres y jóvenes de los que esperamos se constituyan en el gran referente para enfrentar la falta de institucionalización y democracia interna de los partidos.
El primer paso se ha dado, ahora nos corresponde a los políticos acercarnos a la sociedad civil, saber cuáles son sus problemas y buscar juntos la solución y hacerla partícipe con voz y voto en el proceso de elección de autoridades tanto municipales como nacionales, de quienes van a estar en las listas de candidatos en futuras contiendas electorales, como un elemento en el desarrollo de mecanismos de aproximación de la ciudadanía a los partidos; el segundo paso es que los partidos políticos tienen que trabajar mucho en la formación, actualización y capacitación de su gente, ya que la calidad de la política pasa necesariamente por la calidad de los políticos, de esa forma la calidad de la democracia será establecida por toda la sociedad.
A la sociedad civil corresponde ser más proactiva en cuanto a la política, involucrarse en el partido de su preferencia para presionar por los cambios que la misma sociedad demanda; suscribir con los partidos compromisos con la lucha contra la corrupción que todos debemos asumir, el respeto a los derechos humanos, las políticas de género, la igualdad de oportunidades, el respeto al medio ambiente y un verdadero Estado de Derecho
Así como los políticos nos sentimos con derecho para movilizar a la gente para lograr su voto, las ciudadanas y los ciudadanos deben sentirse con derecho a exigir su participación efectiva en la elección de quienes los representarán y que los políticos no inventen las preocupaciones y necesidades de la gente.
El autor es directivo del Partido Conservador.