- Estados Unidos desea apoyar un proceso electoral monitoreado por la OEA y ver elecciones transparentes, donde no haya impedimentos para inscripciones de los candidatos más populares, y que el Poder Electoral respete la voluntad popular. Sobre una posible desaforación y juicio a Bolaños, esto sería “un serio desafío a la Carta Democrática Interamericana”
Alberto L. Alemá[email protected]
Si bien al comienzo se habían previsto unos 15 minutos para esta entrevista telefónica, logramos extenderla a unos 25 minutos.
Al final de la conversación —mi entrevistado en Washington y yo en la Embajada estadounidense en Managua—, el secretario de Estado adjunto para el Hemisferio Occidental de EE.UU., puso una nota de humor al preguntarme si por mi apellido era pariente de Arnoldo Alemán. Al decirle que no, Roger Noriega se apresuró divertido a aclararme, también, que él no tenía nada que ver con el ex hombre fuerte de Panamá, el general Manuel Antonio Noriega, sacado del poder por una intervención militar de EE.UU. en 1989.
Noriega —el diplomático— está perfectamente informado de lo que pasa en Nicaragua, y sostiene que desde su óptica, el principal obstáculo de Nicaragua es la alianza entre “políticos corruptos” del sandinismo y el liberalismo, que impiden al presidente Enrique Bolaños gobernar para mejorar al país, porque eso sirve a sus propios “intereses estrechos”.
Se mostró optimista sobre la aprobación del Tratado de Libre Comercio de Centroamérica, Estados Unidos y República Dominicana, por la Cámara de Representantes, la semana entrante.
Supongo que usted está en conocimiento del discurso del ex presidente sandinista Daniel Ortega el martes, en el que critica a Estados Unidos. ¿Cuáles son sus impresiones?
Es el mismo discurso que dio hace 26 años, y es menos relevante hoy que cuando lo hizo por primera vez. Presenta una visión que él tiene para Nicaragua, la cual es una Nicaragua en guerra esencialmente. Y en este caso, una relación hostil era su mejor amiga, y enseña cuán fuera de contacto está con la nueva realidad en Nicaragua, porque pienso que la vasta mayoría de los nicaragüenses quiere un país en paz consigo mismo y con sus mejores amigos, incluyendo a sus vecinos en Centroamérica y su buen amigo, los EE.UU.
Mucho se ha comentado sobre la próxima venida del ex embajador Oliver Garza. ¿Cuál será su misión antes de la llegada del nuevo embajador?
Es importante notar que tenemos un equipo muy bueno en Managua ahora mismo. (El encargado de negocios) Peter Brennan es muy capaz, tenemos mucha confianza en él.
También pensamos que sería muy útil tener al embajador Garza allá, que transmitiría las preocupaciones muy hondas del Departamento de Estado sobre (los misiles tierra-aire), sobre la importancia de que elementos democráticos a lo largo del espectro político se unan para asegurar que Nicaragua tenga las mejores elecciones el año que viene; y remarcar ante algunos de nuestros amigos en el movimiento liberal, que tienen que hacer una elección: si quieren ser amigos o enemigos de Estados Unidos.
Y para ser bastante francos, aquellos elementos en el Partido Liberal (Constitucionalista, PLC) que parecen estar más comprometidos con la corrupción que con cualquier principio político, aquellos elementos del Partido Liberal que conspiren con los sandinistas para evitar la destrucción (de misiles portátiles, los Sam-7) que representan una amenaza al público viajero, están demostrando que ellos no aprecian la relación con Estados Unidos, y que están dispuestos a arriesgar una relación importante por un interés de corto plazo, estrecho.
El embajador Garza intentará persuadirlos y alentarlos a mantener los mismos principios liberales que han servido a Nicaragua por tanto tiempo y tan bien.
No tenemos nada en contra de los principios liberales, de ese partido, y quizás, las filas de ese partido y quienes los financian, necesitan sacar al partido de los intereses estrechos, corruptos, que parecen verlo como una propiedad personal.
¿Cuando habla de esos elementos corruptos, se refiere al ex presidente Arnoldo Alemán y su entorno?
Hay indicadores muy claros de gente que pone su propio enriquecimiento personal delante de los intereses del pueblo de Nicaragua (pero) creo que … no estaría bien mencionar nombres.
¿Tiene el Gobierno de EE.UU. informaciones sobre actividades ilegales del señor Alemán o su familia, por ejemplo de lavado de dinero? Si éste fuera el caso, ¿un juicio es una posibilidad?
Un juicio dependería de una acusación. Eso está en manos de las agencias de justicia norteamericanas en nuestro sistema legal. Y yo tengo que tener mucho cuidado de no hacer una insinuación personal que roce con sus competencias. Tenemos una muy estricta separación de poderes, y no quiero imponer mi opinión sobre las prerrogativas de las agencias de justicia.
EE.UU. no es el único lugar donde un sistema legal tendría interés en hacer justicia en casos foráneos. Estoy confiado en que hay investigaciones que están en marcha y que hay muchas personas que quisieran ver que se hace justicia; la mayoría en Nicaragua, que están cansadas de ser robadas, abusadas y explotadas por sus líderes políticos.
¿Para su Gobierno, qué elementos tendría un proceso electoral honesto en Nicaragua?
La OEA necesita estar involucrada desde el mismo principio, necesita mandar gente con la capacidad técnica y el conocimiento de la política en el terreno.
Tiene que ver las condiciones previas a las elecciones, comenzando con las máquinas a usarse, y si el Consejo Supremo Electoral (CSE) es un árbitro justo, transparente, que tiene el interés del pueblo nicaragüense como su único objetivo; y entonces tendremos que ver las condiciones para la campaña, si las reglas del juego permitirán la inscripción de candidatos que son los más viables protagonistas del proceso, y si los jefes de los partidos están en una posición de manipular el proceso.
Diré que EE.UU. respetará la integridad del proceso, pero también contribuiremos a los esfuerzos de la OEA para que éste sea transparente.
¿Cómo reaccionarían ustedes si sandinistas y liberales desaforan al presidente Enrique Bolaños y lo enjuician?
Pienso que la comunidad interamericana vería esto como un desafío muy serio a la Carta Democrática Interamericana, que llama a una separación de poderes y un equilibrio entre ellos; creo que la comunidad internacional comprende muy bien la manipulación del proceso por actores políticos allá, para concentrar el poder en las manos de la Asamblea Nacional, y poner a sus compinches (en puestos de mando).
Pienso que sería una vergüenza para Nicaragua si eso pasara. Vi encuestas que muestran que más del 70 por ciento (de la población) rechaza el pacto entre estrechos intereses que usan su poder para perjudicar el amplio interés del país.
Imaginemos que ganan los sandinistas la próxima elección y que forman Gobierno en 2007. Como usted sabe, Ortega es muy cercano al líder cubano Fidel Castro y al presidente venezolano Hugo Chávez. Ha hablado de establecer una alianza con ellos. ¿Qué pasaría con la relación bilateral? ¿sería muy mala?
Creo que antes de todo, que el pueblo de Nicaragua probablemente valoriza la relación con los EE.UU., pero también valoriza su propio bienestar y creo que reconoce que con un Presidente sandinista, el país se hundiría como una piedra y llegaría a profundidades como las de Cuba; y que la economía probablemente se vería afectada.
Los nicaragüenses no quieren que su país sea dirigido por Cuba, o subsidiado por Venezuela. Quieren dirigir su propio país, construir su propia economía y prosperar, y beneficiarse de su propios duros esfuerzos. Eso sería una salida trágica (una victoria de Ortega), pero quiero enfatizar que tengo una gran fe en el pueblo de Nicaragua. Hablo de una gran mayoría (…) y de gente que ha visto a los sandinistas y a otros políticos corruptos, deshonestos, estafarlos, explotarlos por décadas. No pienso que vayan a votar por ellos en 2006 y como buenos vecinos, buenos amigos, haremos lo que podamos para dar alternativas para que escojan el Gobierno que se merecen.
En cuanto a los misiles tierra-aire, ¿espera usted un progreso en este año o el próximo, podemos suponerlo?
Eso espero. El Gobierno (de Nicaragua) hizo un compromiso y quiere cumplirlo. Los funcionarios de seguridad nacional del país, incluyendo a los jefes militares, comprenden que la destrucción de estos misiles debe continuar, y ese es el interés de Nicaragua que así sea. De ninguna manera hemos disminuido nuestras expectativas de que destruirán esos misiles en la próxima ronda sin más retrasos.
Es obviamente una maniobra política de parte de algunos en la Asamblea Nacional que quieren ver a Nicaragua como menos segura, así que de alguna manera puedan amenazar a EE.UU. u otros países, poner su interés mezquino (primero). Creo que es una maniobra en extremo irresponsable, y EE.UU. no será chantajeado por políticos deshonestos.
Le oí optimista sobre la aprobación del DR-Cafta. ¿Tiene este Gobierno republicano el apoyo necesario en la Cámara de Representantes del Congreso la semana próxima?
Buena pregunta. Sí, estoy optimista. Continuamos trabajando muy duro; el presidente (George) Bush ha hecho varios discursos sobre el DR-Cafta en las dos últimas semanas, hará otro mañana (hoy) en la OEA, y yo estuve en el Capitolio (sede del Congreso) reuniéndome con grupos de congresistas que apoyan el tratado (…)
Comprendemos que será cerrada (la votación). Al final de la otra semana sabremos el resultado, pero espero uno positivo, porque el Congreso de EE.UU. ha visto y escuchado el mensaje del presidente Bolaños y sus otros colegas, de que están comprometidos con la democracia, con ser buenos socios y amigos de EE.UU.
TRAYECTORIA DIPLOMÁTICA
Roger Francisco Noriega es el secretario de Estado adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, del Departamento de Estado estadounidense. Fue confirmado para el puesto con un unánime respaldo del Senado el 29 de julio de 2003.
Es el máximo funcionario de su país directamente encargado de la política hacia América Latina.
Antes de ser nombrado en su actual puesto, se desempeñó como embajador ante la Organización de Estados Americanos, de 2001 a 2003. En la organización había trabajado ya como asesor de la misión estadounidense y de Información Pública del organismo.
Previamente, trabajó como asesor para los comités de Relaciones Exteriores del Senado y la Cámara de Representantes.
En los años 80, Noriega desempeñó varias funciones en el Departamento de Estado y en la Agencia para el Desarrollo Internacional (UASAID), así como en el equipo del congresista Bob Whittaker.
Nació en Wichita, Kansas, en 1959. Se licenció en la Universidad de Topeka.
ADVERTENCIA
“Aquellos elementos en el Partido Liberal (Constitucionalista) que parecen estar más comprometidos con la corrupción que con cualquier principio político, aquellos elementos del Partido Liberal que conspiren con los sandinistas para evitar la destrucción (de misiles portátiles, los Sam-7), están demostrando que ellos no aprecian la relación con EE.UU.”, dijo Noriega.