El maltrato continúa para estos animales, que fueron desalojados ayer del Centro de Rescate.

Animales llegan a posar al zoológico

Ya fueron desalojados del Centro de Rescate Wilder Pérez [email protected] Los animales que se recuperaban de lesiones y enfermedades provocadas por mal cuido en cautiverio, abandonaron ayer la sede del Centro de Rescate, porque el Gobierno ordenó entregar ese terreno como compensación a una persona, a la que le confiscaron una propiedad en los años […]

  • Ya fueron desalojados del Centro de Rescate

Wilder Pérez [email protected]

Los animales que se recuperaban de lesiones y enfermedades provocadas por mal cuido en cautiverio, abandonaron ayer la sede del Centro de Rescate, porque el Gobierno ordenó entregar ese terreno como compensación a una persona, a la que le confiscaron una propiedad en los años 80 y nunca se la devolvieron.

Aves que entrenaban sus alas en jaulas gigantes para regresar a la vida silvestre, tortugas que recobraban sus fuerzas, y hasta un mono que se recuperaba del estrés causado por el encierro, desfilaron en jaulas casi tan pequeñas como aquellas que los convirtieron en prisioneros al pie de los semáforos de Managua.

El destino fue un rincón en el fondo del zoológico, lejos de las comodidades que gozaban en un centro donde si era necesario eran alimentados en la boca y además vitaminados hasta que pudieran enfrentar nuevamente la vida en la selva.

Después de permanecer en un espacio con libertad para desplazarse, en un terreno lleno de árboles, los 179 “pacientes” del Centro de Rescate de Animales pasaron a jaulas reducidas, y ahora lo más interesante que tienen para ver es un par de jaguares devorando fetos de cabras y que les quedan viendo “como animales raros”.

SIN ESPACIO

“No tenemos espacio, son animales que el Marena (Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales) y la Policía decomisaban. Antes de tener este centro podíamos ponerlos en un lugar cerca de la entrada, pero ahora ahí se está construyendo el cafetín, estamos acondicionando un lugarcito, con la idea de que no contaminen a otros animalitos”, afirmó Marina Argüello, administradora del zoológico.

Esto explica por qué los animales quedaron entre dos muros, una pequeña loma que marca el límite del zoológico y frente a la jaula de los jaguares, que serían los primeros en sufrir algún tipo de infección si acaso llegara a propagarse.

“Las otras especies que no están enfermas se pueden infectar, esto que está sucediendo es lastimoso porque hay un montón de animales que necesitan protección”, comentó la voluntaria Henia Bayertz, mientras descansaba después de ayudar en el traslado de los animales.

Para el procurador ambiental Lisandro D’León, la situación es “lamentable, porque se da en el momento en que quizá agarraron fuera de base a los administradores del zoológico, porque el refugio fue hecho para que los animales se recuperaran”.

El procurador mostró su preocupación tras observar el traslado de los animales y el lugar donde serán ubicados al menos de forma temporal.

“Podemos observar que sin ser responsabilidad directa de los administradores del zoológico, se está violentando fuertemente la resolución ministerial 02-2000, que establece las disposiciones administrativas para la exhibición de fauna silvestre, la cual tiene requisitos como la estabilidad emocional para el animal, condiciones físicas adecuadas, tratamiento de parte de un veterinario, y el cuido sobre los animales, que con esta situación de traslado definitivamente no se va a cumplir”, comentó D’León.

Algo de eso es cierto, porque al perder su espacio, las tortugas fueron agrupadas en una caja especial para caninos o felinos, y las aves perdieron las ramas y sombras de los árboles que atravesaban sus antiguas “residencias”. De hecho, cada animal perdió algunas comodidades.

El procurador dijo que las acciones de su institución esta vez no serían de una demanda en los juzgados, sino de promover una comisión interinstitucional que incluya a todos los actores, hasta los estudiantes voluntarios, para encontrar una respuesta al problema que no se limita a los animalitos enfermos que sufrieron el desalojo, sino también a los que serían decomisados en el futuro.

PROPUESTA RECHAZADA

Ayer mismo el ministro del Marena, Arturo Harding, propuso a las autoridades del zoológico los terrenos del Ministerio para establecer allí, nuevamente, el Centro de Rescate de Animales, “ya que el Gobierno no puede comprar tierras en Carretera a Masaya (donde estaba ubicado antes el centro) porque son demasiado caras”.

La idea de Harding consiste en establecer el centro en el kilómetro 12 de la Carretera Norte y ocupar su personal para el cuido, mientras buscan financiamiento internacional para que éste funcione.

No obstante, la propuesta fue rechazada por Eduardo Sacasa, administrador de lo que fue el Centro de Rescate de Animales, bajo el argumento de que el Marena, por sus antecedentes, no puede ocuparse de los animales “moribundos”.

“El zoológico estuvo en manos del Marena y ¿qué pasó? Lo tuvieron que cerrar. No es lo mismo que los cuide una entidad sin fines de lucro, que lo hace por amor a los animales, que una persona a la que le pagás para eso”, comentó Sacasa.

El administrador insistió en que si el Gobierno otorga en concesión las tierras que aparentemente están abandonadas, ubicadas frente al zoológico nacional, solucionará el problema sin gastar un solo centavo y, por el contrario, saldría beneficiado, porque no dejaría a los animales en manos de comerciantes que no les dan el cuido adecuado.

EL CUIDO NECESARIO

Las autoridades del zoológico nacional han visto el desalojo de los animales enfermos como un desastre, porque en su local no tienen espacio para recluir más ejemplares, por lo general decomisados a los traficantes.

Sin embargo,Marina Argüello, directora del zoológico, aseguró que éstos animales seguirán recibiendo atención médica y los alimentos que necesiten.

Argüello explicó que las afecciones por hacinamiento son una realidad, porque se trata de animales que están en proceso de rehabilitación, después de haber sufrido enfermedades que pusieron en peligro sus vidas.

La gran pregunta que Argüello se hizo es: ¿A dónde llevarán ahora a los animales decomisados, si ya no hay ni espacio ni centro de recuperación?

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