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Hugo Sujo Wilson La ciudadanía honrada está obligada a reconocer el coraje político no muy común que ha demostrado el Presidente de la República, don Enrique Bolaños. Nada menos se puede decir de un hombre que, consciente de que no es perfecto y conociendo los métodos sucios de lucha de muchos de sus enemigos políticos […]

Hugo Sujo Wilson

La ciudadanía honrada está obligada a reconocer el coraje político no muy común que ha demostrado el Presidente de la República, don Enrique Bolaños. Nada menos se puede decir de un hombre que, consciente de que no es perfecto y conociendo los métodos sucios de lucha de muchos de sus enemigos políticos que no vacilarían en lanzar en su contra acusaciones y amenazas de toda índole, tuvo el valor moral de atacar la corrupción en sus niveles más altos y poderosos y tal como se podía esperar, así está sucediendo: lo están contra atacando con todo el lodo político, con sangre fría y un tenebroso cinismo maquiavélico.

Además, debido a su desvío de la línea de la corrupción, se quedó prácticamente sin partido político, y gobernar sin partido político en cualquier país del mundo es misión casi imposible, como lo está comprobando don Enrique.

Algunos observadores han llegado a la conclusión de que don Enrique pasará a la historia sólo por el hecho de haber tenido la audacia política de atacar la corrupción.

Sus detractores y enemigos políticos traen a colación el hecho de que él formó parte del anterior gobierno corrupto, y preguntan por qué no lo denunció entonces. Esa interrogación podría ser producto de la malicia, la falta de argumento, o la ingenuidad política; porque cualquiera que tenga algunas nociones de la política real, sabe que el Vicepresidente no era ningún Quijote, y si hubiese sonado el menor pitazo en contra de la corrupción que posiblemente estaba presenciando, no hubiera conseguido ni siquiera la candidatura, mucho menos la Presidencia de la República.

Algunas de las acciones de don Enrique en la Presidencia evoca a algunos de los personajes políticos del libro titulado en inglés Profiles in Courage, escrito por el asesinado Presidente de Estados Unidos, John Fitzgerald Kennedy, quien destacó en esta obra la conducta valiente de algunos hombres que, a riesgo de su carrera política y su bienestar personal, supieron proceder y mantenerse con firmeza en lo que creían que era lo mejor para su país. Este mismo Kennedy después de ganar la Presidencia de su país, dijo en su discurso inaugural a sus compatriotas que no debían preguntar qué podía hacer su patria por ellos, sino qué podían hacer ellos por su patria.

Profesor e historiador costeño

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