- Así dijo Omar
Edgard Rodríguez C.
“Nosotros siempre dijimos que mientras no cayera el último out del cuarto triunfo de ellos, que no nos dieran por muertos, y lo estamos probando”, dijo Omar Cisneros, como intentando escalar la cumbre del cerro Apante que acompaña al Estadio Chale Solís.
“Cuando nos ganaron el pasado miércoles, (y la serie se puso 3-1 para el Bóer) hablé con los muchachos y les dije que habían lucido como cobardes, que ese no era el equipo que yo conocía, pero ahora han reaccionado y les puedo decir con seguridad, que nuestro trabajo no ha terminado”, advirtió Omar.
Mientras tanto, Norman Cardoze, una de las figuras de la tropa matagalpina, aseguró que ciertamente el ímpetu lo tienen ellos, “pero en un séptimo juego, la presión la sienten los dos equipos”.
Franklin Sánchez, quien ya parece estar acostumbrado a que lo paseen en hombros tras un éxito dramático, señaló que la clave ha sido mantener la concentración.
“Hay gente que cree que uno se presiona cuando le gritan y no es así. A mí me gusta lanzar en terreno contrario porque eso me inspira a demostrar que creo en mí y que puedo ayudar”, señaló el ex prospecto de los Yanquis.
El manager Cisneros no fue categórico al informar quién sería su abridor en el juego de hoy, pero indicó que Asdrudes Flores le pidió la bola y que no descarta dársela de nuevo en el juego cumbre.
“Es impresionante cómo todos los muchachos desean poner su granito de arena para conseguir la victoria que nos falta, pero lo vamos a pensar bien”, dijo Omar.
En 1992, Cisneros estaba en la caseta del San Fernando, cuando las Fieras arrebataron una ventaja 3-1 que tenía el Bóer. Ahora espera dirigir una nueva rebelión y en presencia de los boeristas.