Alfredo Montenegro
Desde que inició el ataque a la corrup- ción, el FSLN ha estado a la expectativa, esperando tener la oportunidad para sacar la mejor parte de la caza de otros.
Primero apoyó al presidente Bolaños para desaforar y encarcelar a Arnoldo Alemán, ahora hace pacto con éste, para hacerle la vida de cuadritos al Presidente, y mientras éstos se pelean, Daniel deja ir su ráfaga demagógica en los medios y les come el mandado.
No hay duda que el frentismo es un estratega para estas cosas, capaces de utilizar cualquier artimaña, negociaciones turbulentas y luego, de una forma hipócrita, irónica, salen diciendo otra cosa en público, con el viejo cuento que le están sirviendo al pueblo —yo diría se siguen sirviendo del pueblo.
En cambio el PLC cada día regala el poco poder que les queda luciendo decrépito, en detrimento y gastado, dando todo por uno, regalando lo que entre muchos se ganó, a unos pocos.
Los sandinistas si estuvieran en el lugar de Arnoldo Alemán habrían dicho a esas propuestas y pactos: “Ni un paso atrás” o como diría un cubano, “pa’tras ni pa’coger impulso”.
Estoy decepcionado por esa posición adoptada por el PLC. Mostrando una gran debilidad ha perdido mucho terreno y no ha ganado nada, ha retrocedido tanto que ya no puede ni coger impulso. Es más, ya no saben quiénes son ni hacia dónde van, como diría Rubén Darío, porque al final Arnoldo Alemán se va a tirar los seis años de este Gobierno en la cárcel y no lo van a sacar (o ¿es que no conocen a los sandinistas?).
En virtud de negociar con el Frente, hubiesen afilado el partido, sin exclusiones, preparando el terreno para ganar las próximas elecciones y salir a disfrutar la victoria y la libertad.
Negociemos los demócratas, somos más confiables, hagamos las primarias y acordemos los puntos para ganar y sin pasar cuentas a nadie.
Matagalpa