En breves

Edgard Rodríguez C. [email protected] Roman, Times, serif»> En breves Edgard Rodríguez C. [email protected] DIFÍCIL, PERO… Al igual que en la política, en el beisbol nunca se sabe qué va a pasar, sin embargo la ventaja de 3-1 tiene al Bóer en palco y a Matagalpa contra la pared. Disponer de Cairo Murillo y de Atistides […]

Edgard Rodríguez C. [email protected]

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En breves


Edgard Rodríguez C.
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DIFÍCIL, PERO…

Al igual que en la política, en el beisbol nunca se sabe qué va a pasar, sin embargo la ventaja de 3-1 tiene al Bóer en palco y a Matagalpa contra la pared. Disponer de Cairo Murillo y de Atistides Sevilla para el remate, es una garantía.

EL INNING CLAVE

Grave para Matagalpa fue despilfarrar las oportunidades que se le presentaron en el quinto: bases llenas, un out y Cardoze, Sotelo y Justo Rivas en línea. Anotaron una carrera y eso que fue de caballito (le dieron base a Norman).

PUNTO DE SILVA

Aún cuando expertos locales sugerían que debía iniciarse el juego con Devorn Hansack, el manager del Bóer, Hubert Silva, le dio la pelota a Freddy Corea y su cálculo de cuatro entradas del espigado derecho, fue casi exacto. Hansack luego se encargó del resto.

BUENA ENTRADA

Los matagalpinos llegaron en una buena cantidad al estadio Chale Solís a respaldar a su equipo, pero el jonrón de Roa al comienzo y los trabajos de Corea con Hansack, los mantuvieron silenciados. Ellos tienen la esperanza de que la serie volverá al norte.

LAS ATRAPADAS

La más vistosa jugada fue una de Bismarck Guadamuz en el letfield sobre batazo de Stanley Loáisiga. El veterano patrullero fue hacia atrás y capturó una línea que llevaba trazas de tubey. Yasmir García hizo otra muy buena en el short. Y claro, también apunten una a Bayardo Dávila.

SABOR LEONÉS

La victoria de ayer va a la cuenta del Bóer, pero tuvo sabor leonés. Henry Roa y Eduardo Romero se volaron la cerca y entre ambos, empujaron 6 de las 9 carreras que anotó la tribu en el partido. Sandor Guido agregó 2 hits y una empujada a la causa.

¡QUÉ PALOS!

Ah, y esos batazos de Henry Roa y de Eduardo Romero, fueron palos de hombre. No sólo cruzaron la cerca del estadio, sino que se fueron por encima de un enorme muro que separa el parque norteño de los patios que le circundan. Aún no han caído esos batazos y uno de ellos, el de Romero, lo permitió otro leonés, Donald Calderón.

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